Los valores que Contador ve en Aru

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Sabéis el concepto que en este mal anillado cuaderno tenemos de Alberto Contador, un corredor que es el mejor ciclista en grandes vueltas de su generación (siete generales finales lo avalan) que cuando habla sube el pan. El madrileño este año en ese sentido, en las declaraciones, está algo más comedido que otras veces y no entra al trapo en jardines que le llevan a trampas que él mismo se monta. No hablaremos por eso de su fecha de retirada, algo que obviamente nunca coló. Nos gustó la grandeza con la que cayó en Niza, tanto como la tenacidad de País Vasco luchando hasta el final y nunca dando por perdida la carrera.

Y es ahí donde más nos gusta Contador, “never give up” podría ser el lema que lleva impreso en el alma y que practica a diario con adusta disciplina. El domingo se reivindicó frente a Chris Froome en su terreno. A ver ganar la cronoescalada no es ganar el Tour, ni siquiera decantarlo, pero es simbólico y síntoma de que trabaja bien. Ahora le viene por delante lo más complicado: etapas muy duras, un estado de forma que siendo bueno está aún por testar y rivales que le conocen y le tienen ganas. Nos divertiremos.

Mientras a modo de entremés tuvimos el show ayer de Fabio Aru, un corredor que, admitimos, no nos acababa de convencer, pero que en la tercera etapa del Dauphiné nos ha acabado de ganar. Si a algo se le puede decir tener fe, es a Fabio Aru y lo que deja en la carretera. Contador así se lo ha admitido y ojo que el de Pinto no es de adular los oídos, de rivales, además en este caso.

Aru corrió bajo la presión del peloton durante kilometros y kilómetros y al final ganó una etapa antológica, de esas que seguro se recuerdan más que esas cuestas infralqueables. Ganó a lo Virenque. Su victoria abre otra duda, a priori, con el sardo pocos cuentan para el Tour, yo posiblemente el primero, pero ojo, porque este ciclista de anárquica figura cuando se deja la vida sobre la máquina, es capaz de renacer cuando menos lo imaginemos.

El año pasado lo demostró en el Giro, siempre inferior a Landa, y al final casi hasta da un susto al ganador, y en la Vuelta, en la que no cejó hasta que Dumolin se descolgó en la sierra madrileña. Ello además aderezado con una crono en Burgos por la que seguro casi ninguno de nosotros hubiera apostado. Aru no tiene, es obvio, la calidad de Contador, pero su humildad y trabajo le llevarán lejos, a dónde, cabrá verlo, pero creo no equivocarme si digo que lejos.

Imagen tomada del FB del Dauphiné

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