Los valores que no vemos de Rigoberto Urán

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Sinceramente me alegra ver a Rigoberto Urán al frente del Giro de Italia. Más allá de la suerte que corra en la carrera, me temo que no lo va a tener sencillo, Rigo es un ciclista que lleva ya mucho tiempo llamando a las puertas de algo grande y está camino de ello, aunque si alguien parece en disposición de arruinarle en el momento, el mejor postulado es su compatriota Nairo.

Sea como fuere en este simpático ciclista encontramos muchas virtudes que le adornan como persona aunque no haga gala de ellas. Una fiel lectora de este cuaderno en Colombia, Catalina, nos escribe estas palabras desde un país que vive en efervescencia por todo lo que le llega de Italia, donde un día sí y otro también un colombiano es protagonista.

 

Definir un perfil de Rigoberto Urán es complicado, porque es un personaje polifacético. Puede verse su palmarés en revistas y blogs especializados; analizar su evolución a través de los años y calcular sus posibilidades a futuro implica un análisis que requiere conocimiento.

Pero en ningún perfil del ciclista entrará ese plus que tiene quien viste hoy de rosa: para quienes lo conocen, Rigoberto es Rigo, siempre con una sonrisa contagiosa y una broma, que cuando está en Colombia entrena en una carretera cualquiera, mezclado con ciclistas aficionados de todas las edades que portan el uniforme de su ídolo. Con ellos se toma fotos, un café o el desayuno completo.

Tampoco en su perfil de ciclista saldrá toda una vida difícil antes de ser ciclista – como la de muchos colombianos por la violencia- y su viaje tan joven a Europa a perseguir su sueño; ni los meses que le ha tocado vivir de dura recuperación a causa de grandes lesiones persiguiendo ese sueño. No dirá que es el ciclista que aconseja otros ciclistas de su patria, que los apoya y ayuda en Europa, para hacer menos difícil ese tránsito para que los sueños de otros se cumplan. Esta generosidad llega hasta la Escuela de Ciclismo de su natal Urrao y muchos otros regalos aquí y allá para apoyar niños y jóvenes con aspiraciones a ciclistas. Contar que su último cumpleaños lo celebró con un ciclopaseo al que asistieron decenas de personas dice mucho de su personalidad.

Su frecuente presencia en redes sociales y su carácter extrovertido, lo han convertido en ídolo y ha acercado el ciclismo a personas que si bien gustaban de este deporte lo veían lejano.  Hay una nueva generación de fanáticos por los resultados de nuestros escarabajos y por la cercanía que las comunicaciones de hoy. Y Rigo es uno de esos promotores de la nueva generación de ciclistas en un nuevo ciclismo: profesionales cabales, serios con sus compromisos, jugadores limpios, y de tú a tú con los grandes del momento.

La medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres, su desempeño en  el Giro 2013, la carrera que llevaba en el mundial hasta su caída y la evolución a lo largo de su vida profesional lo llevaron a firmar un contrato de capo con OPQS en el  momento apropiado para su edad y experiencia. Y ya empiezan a verse resultados: la seriedad  y esa inmensa capacidad de aprendizaje de Rigo le harán llegar lejos. ¿Hasta dónde?  Difícil pronosticarlo: como ciclista es muy completo, tiene sentido de carrera e inteligencia, posee la humildad necesaria para aprender de todos y la suficiente determinación para competir sin complejos. Su carácter, personalidad y condiciones lo ubican como un protagonista en el WT en los próximos años. Y nos ha dado la clave de cómo va a lograrlo en el podio, cuando se vistió la rosa: “Con trabajo, paciencia y amor”.

Imagen tomada de Facebook del Giro de Italia 

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