Los viciosos de la trampa

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Leo las dos noticias que David Álvarez firma esta semana en El Español, le añado la entrevista de Danilo Di Luca en El Mundo y lo aderezo con lo que ya sabíamos y sinceramente es para flipar. En una de las preguntas que le hacen a Di Luca sobre la adicción a las drogas por parte de los deportistas que se dopan, el rubio excilcista, “l´ enfant terrible” le llaman en la pieza, dice que no tiene por qué haber relación y explica que los casos de Pantani y el Chava iban por otros derroteros. Ahí había adicción.

Sea como fuere yo tampoco creo que deportistas que hayan entrado en el “lado oscuro” sean potenciales adictos, aunque como queda probado en las pesquisas que se publican en El Español, aquí tenemos a auténticos vendedores de mierda en todo tipo de pruebas y tingladillos. Pero si se les ha detectado meter porquería para ganar marchas cicloturistas y de BTT. Luego cuando vayáis a una marcha os preguntaréis porqué se sale a mil por hora y esas cosas.

Alexis Rodríguez fue ciclista de Kelme la década pasada, cuando la fiesta estaba en pleno auge. Vivió en primera persona la famosa redada de San Remo, un pasaje digno de thriller, con gente tirando sustancias por el retrete y más carabinieri corriendo que en una operación antiterrorista. Aquello no debió impactarle.

El amigo Alexis, con logros más allá del ciclismo, logros que le regaló, campeón de España de media maratón en base a saber qué, tenía montada una auténtica pirámide de contactos, intermediarios y prescriptores en el nervio del deporte popular, ese que muchos practicamos, algunos pregonan en las redes y unos pocos ensucian con una carencia total de escrúpulos.

Todos nos acordamos de esa San Silvestre salmantina que curiosamente se corre un 28 de diciembre. Ese locutor que suelta alegremente por el micro, “al final habrá controles antipong”, y provoca la desbandada de algunos favoritos acojonados porque igual aquello pitaba, y no para bien. Habían 1200 euros esperando al primero, el chute se justificaba. En otras los premios son modestos, el chute se justifica igualmente. Será por el qué dirán.

Viendo estas noticias, la profusión de corruptela en el deporte llamado popular, la aceptación por buena parte de quienes lo practican como parte normal del juego, uno entiende el estado de las cosas y que en el fondo consolemos a los tramposos. Yo lo siento pero no me alineo con ese sentir, me dan auténtico asco las personas que por un plato de garbanzos, entiéndase la metáfora, son capaces de poner el hígado al límite de sus posibilidades.

La ambición en la vida no es eso, la ambición es para con uno mismo, y cuando tú eres capaz de demostrarte que puedes hacerlo, no te preocupes que la gente te lo reconocerá. Hacerlo al revés no compensa, es pan para hoy y hambre para mañana, una forma, otra más, de engañarse. Empezar la casa por el tejado.

Señores, éste es el estado de las cosas y como siempre digo, no tenemos idea hasta dónde está esto tan putrefacto. Valorad vuestro resultado como un tesoro, sea el que sea, si tenéis las manos limpias y la conciencia tranquila, valoradlo como merece, porque es la medida de vuestra pasión y de eso no hay que presumir, la vida ya te colocará en tu sitio. Lo que haga el de al lado, es cosa suya.

Imagen tomada de www.sltsport.com

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