Con el Lotto va la esencia belga

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En el pelotón hay un equipo que viste de rojo, es peleón y guarda las esencias del nido del ciclismo: Bélgica. Es el Lotto, sí, y no sólo corre por una marca comercial, que además es la lotería estatal, corre con los colores de un país que no pasa por sus mejores momentos, ni financieros, como casi ninguno, ni de imagen tras los atentados bruselenses del pasado mes de marzo.

El Lotto-Soudal es sede de una buena pléyade de ciclistas que nos gustan mucho y por los cuales ya dibujamos admiración alguna vez. Ahora vemos que su situación pende de un hilo, que desde el estado belga, al parecer un círculo de discusiones entre valones y flamencos, se pone en cuestión la viabilidad del proyecto.

Ya veis el equipo que es garante de las esencias de una tierra que vive esto como si le fuera la vida, no acaba de ser rentable. Necesitan un socio privado que entre a aderezar los números, que como cuenta Nico Van Looy aquí, parece muy maltrechos. Esta historia nos recuerda mucho a la del Euskaltel, como si en el ciclismo moderno no hubiera sitio para un hilo de autenticidad, que casi siempre viene desde lo local y más cercano.

El equipo naranja era enteramente vasco en plantilla, ropa y bicicletas en un principio. Luego acontecieron cambios, pero la chispa surgía desde casa. El Lotto no es un equipo exclusivamente belga, pero se da la circunstancia de que en su entraña crecen dos de los mejores talentos de cada región: Tiesj Benoot desde Flandes, desde el mismo Gante, y Tim Wellens, desde Valonia, a medio camino entre Lovaina y Lieja. Ambos son jóvenes y punta de lanza, pero en este equipo corre una excelente generación de producto propio que crece con la sapiencia y humildad de gente como André Greipel o Jurgen Roeadlans.

El Lotto es garante del liderato en el invsible ranking de autenticidad de lo belga. Más incluso que el trasatlántico Etixx que corre las clásicas con el emblema Boonen, pero rodeado por un pequeño comité de las Naciones Unidas alrededor, lo mismo que en el Giro, donde triunfaron con un luxemburgués y sendos italianos.

El Lotto es otra cosa, es la bandera del país emblema en el pelotón internacional, calzan bicis “made in Belgium”, en una sintonía que otras marcas buscan con su tierra, y llevan los mejores jóvenes del lugar sacando adelante todo el talento que en otros sitios, España por ejemplo, pierde por falta de oportunidades. Esperemos, crucemos los dedos para que el Lotto, en el ciclismo desde hace 31 años siga ahí, como siempre, guardando las esencias de la tierra más ciclista del mundo.

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