Luces y algunas sombras en @lavuelta que arranca ya

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Pocas horas  antes de que el circo rojo serpentee  por la Península, desde hace catorce años que no se salta a ninguno de los archipiélagos, el objetivo de análisis subyace en este blog. La Vuelta 2011 nace se entrada, y desde el día que se hizo la puesta de largo de su recorrido, bendecida, ahora que estamos en tal lenguaje papal, por su regreso al País Vasco, una noticia que trasciende lo deportivo y que ubica, sabiamente además, la carrera en esferas políticas y primeras planas de las secciones estrellas de esa prensa abducida por ese “problema vasco”. Es decir la práctica totalidad.
Celebro y mucho ese regreso, es una excepcional noticia. Creo que la madurez de todos se examinará con rigor esas 48 horas que la carrera atraviese Vizcaya y entre a Álava por ese mito llamado Urkiola. No podía de ser de otra manera, a pesar de las excepcionales acogidas que regiones como la andaluza, gallega y cántabra, entre otros, han dispensado siempre a la prueba, el País Vasco, su orografía, su gente, su verde, sus tachuelas, su muros, … invita al ciclismo, desprende ciclismo, huele a ciclismo.
En lo que hace referencia al circuito continua el ninguneo a cualquier ley relacionada  con el equilibrio y reparto de oportunidades. Seguimos en las mismas que años atrás, aunque con una vuelta de tuerca, cuán daño hizo aquella crono desoladora de Zaragoza hace cuatro años. Con todo el botín croner jugado a la carta de Salamanca, la carrera es una sucesión de cimas, algunas nuevas como el esperado Ancares, cuya distribución dudo que sirva para garantizar espectáculo más allá del umbral de los cinco para meta.
La disposición de llegadas en pendientes de dos dígitos de violento punch vuelve a ser otra de las tónicas en un ejercicio mayúsculo de espectáculo en su tramo final, pero desechando y condicionando el resto de etapa. Lo hemos visto, rara vez, y más en los tiempos modernos con la irrupción de killers tipo Gilbert, Evans y Purito, vemos una carrera íntegramente bella cuando la llegada se ubica en estas paredes. Quizá recorridos tipo Lieja, menos vistosos por no ver retorcerse a la concurrencia, ofrecen más varierdad de paisajes y situaciones. Jornadas de este tipo en la Vuelta tenemos, pero no muchas, quizá la de Ancares pueda ser una excelente ocasión para comprobar el fondo y forma de las escuadras. Una vez por eso la estrella será el Angliru, cae en domingo, a una semana del final y enmarca una última semana muy descafeinada.
En el capítulo de favoritos, los dos principales responden al perfil de de atletas completos, aquellos que la organización quiere ningunear con trazados tan duros. Nibali y Menchov lideran las apuestas, estas las completan Purito e Igor Anton, quien, salvada la crono de Salamanca, tiene terreno y motivación para poder hacer, al fin, algo grande. Queremos verle por fin en el Angliru…

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