Luis Ocaña fue un grande, también de la radio

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No sé cómo, me llegó este artículo este lunes. Se firma en un fantástico magazine multidisciplinar del cual ya sabía hace un tiempo. Jot Down se llama el soporte. Antes no sabía de él, confieso. En el relato vinculado se habla de Gianni Bugno y sus fantasmas pasados (Coppi) y contemporáneos (Indurain). Dos paredes entre las que se vio aprisionado de tal manera que su clase murió sin dar de sí lo que prometió desde que ganó el Giro siendo líder de principio a fin.

Maillot rojigualda en medio de los franceses del Bic
Mi lectura chocó contra un nombre que siempre he tenido en alta estima, Luis Ocaña. Para muchos el mejor ciclista de la historia de España, pese a que su palmarés sea menor al de Miguel Indurain. Yo no lo vi, pero sí supe de él por bocas sabias, e incluso estudié sus mejores momentos. Fue lo más similar a Eddy Merckx que hemos tenido. Eso no admite discusión.  
Conquense en Francia y francés de Cuenca, Luis fue el mejor comentarista de ciclismo que un servidor ha escuchado en la radio. En las ondas de la entonces operativa Antena 3 Radio narraba la carrera la voz de Javier Ares y la engalanaba Luis Ocaña. Fueron los primeros Tours de Miguel Indurain. Siempre recordaré sus precauciones ante la última jornada de montaña de la edición de 1991, cuando la lluvia apareció en el Joux Plane y no paraba de insistir de la vulnerabilidad del atleta cuando la humedad amenazaba con resfriarle. Aquello en los oídos de aquel jovenzuelo acojonaba. Luis imponía cátedra.
Por que Luis era un profundo conocedor de este deporte. Sus comentarios eran medidos, contenidos. Omitía euforias, partidismos. Su perfil era alto en contenido pero medio-bajo en forma. Sin desentonar. Destilaba humildad y mucha credibilidad. 19 años después no he vuelto a escuchar nadie igual. Es más desde él, los que pasaron por mis oídos, bufff, me quitaron las ganas de simultanear la radio y la televisión, eso que hace veinte años hacíamos por sistema y hoy no pretendemos, y no sólo por quien habla, también por el retraso bestial que sufre la señal digital respecto a la radiofónica.
Por medio, desde entonces, hemos padecido una suerte de comentaristas de semblante futbolero mezclados con algunos conocedores de lo que opinan. En 2003 cuando la Vuelta llegó a Santander recuerdo la terrible soflama de quien fuera buen ciclista José Antonio González Linares contra Joaquim Rodríguez por que no se descolgó para que el cántabro Isidro Nozal se vistiera de oro en su tierra. Aquel día un servidor se desvinculó del dial y éste por el momento parece estar muy lejos de ofrecer lo que en su día no tenía enchufados toda la jornada. No nos ofrece un Luis Ocaña. 
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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