Un breve manual para entender el ciclocross

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De un tiempo a esta parte teníamos la intención de plasmar en este espacio que me brindan las páginas de Joan Seguidor, algo que hiciera referencia a una especialidad con que cuenta el mundo del pedal y que quizá valdría la pena exponer con siquiera una breve exposición, que se aleja de las tradicionales pruebas de carretera o de pista que los aficionados, por descontado, siguen bastante más de cerca dada su asentada popularidad.

Quisiéramos, pues, plasmar algo acerca de esta actividad deportiva que los franceses o ingleses denominan cyclo-cross, mientras que nosotros, los españoles, lo nombramos ciclocross, un muy dura disciplina que encontró su inicio y hasta plenitud en pleno siglo XX en virtud de la actuación de unos esforzados ciclistas, actores, que encumbraron esta especialidad bajo el dominio preponderante llevado a cabo por los representantes del país galo. Cupo destacar en sus inicios a los franceses Dufraisse, Robic y Rondeaux. Luego, con el pasar de los años este reinado pasó a ser propiedad, salvo excepciones, de otros atletas del pedal procedentes de países tales como Bélgica o bien la misma Holanda, la tierra pródiga en planicies y surtida por sus tulipanes.

¿Qué es eso del ciclocross?

¿En qué consiste esta modalidad que ampara también el deporte de las dos ruedas? Es la pregunta que se harán algunos aficionados. Los que concurren en cualquiera de esas pruebas suelen rodar alrededor de un circuito más bien intrincado, realizando un número determinado de vueltas, con tramos de carretera asfaltada, caminos más o menos tortuosos y que suelen estar embarrados, introduciéndose en un laberinto de dificultades, incluyendo incluso escaleras y entrometiéndose a veces en sendos y extensos prados.

El recorrido por sistema reúne cierta aspereza, involucrando una serie de obstáculos, naturales o bien artificiales, que forzosamente obligan al corredor participante a bajarse de la bicicleta y cubrir andando en plan atlético un trecho de tono difícil y hasta peligroso. Este género de competiciones, por regla general, para profesionales suelen durar por espacio de una hora más 15 minutos. No más: sus exigencias no obligan a más.

Las bicicletas son especiales, con neumáticos anchos y dibujados debidamente para mejor resistir y soportar las incomodidades del terreno. Posee un eje de “pedalier” más bien alto para poder salvar las irregularidades o elevaciones inesperadas que ofrece el recorrido. Va provista de frenos por partida doble con el fin de solventar el barro que suele acumularse en sus puentes de sustento.

Hay que tener en cuenta que, por lo general, el calendario vigente que sustenta las competiciones oficiales de ciclocross se centra más bien en la época invernal, estación propicia para la práctica de esta actividad un tanto singular. No es de extrañar que durante su disputa imperen los fríos, las lluvias e incluso las nieves, y así otros detalles adversos que no vamos a exponer para no alargar en demasía este reportaje.

Hombres de reconocido prestigio

El máximo acaparador de títulos mundiales en esta escala, siempre centrándonos en el campo profesional, fue el conocido ciclista flamenco Erik de Vlaemick, que también cosechó laudables méritos en la especialidad de carretera. Logró conquistar nada menos siete títulos mundiales, que no son pocos, diríamos. A continuación, con cinco, figuran el francés André Dufraisse, el italiano Renato Longo y el suizo Albert Zwiefel. Con cuatro, nos viene el belga Roland Liboton.

Dentro del historial global es significativo, desde su instauración, destacar el dominio predominante impuesto por Bélgica, con 26 triunfos, léase títulos con la camiseta prestigiosa de arco iris, al que le siguen Francia, con 10; Suiza, con 7, y Alemania, Italia y Holanda, con 6. España, nuestra nación, no ha logrado imponer su ley a lo largo de las sesenta y seis ediciones celebradas hasta el día de hoy.

En la primera edición, que acapara los años1949-50, se impuso el bien conocido corredor galo Jean Robic, que con su casi diminuta figura hizo verdaderas filigranas, distinguiéndose, lo recordamos, por su temperamento vivo puesto en la contienda, así como su alta pericia y abierta habilidad en el manejo de la bicicleta. Personalmente, tuvimos la oportunidad de conocerle y nos halaga que hubiera podido ser así.

Un campeón de fuste: Van der Poel

Este año, los Campeonatos mundiales acaban de celebrarse en la población de la República Checa conocida por Tabor, nombre bíblico, que había repetido el escenario en otras dos ediciones. La citada ciudad está emplazada en la región de Bohemia meridional, situada sobre una colina aislada a orillas del río Luznice, a 90 kilómetros al sur de Praga, fue fundada en el año 1420 por un grupo radical y temido denominado los Husitas.

Tan sólo unas palabras sucintas para dar eco del triunfo absoluto y reciente en el campo profesional del holandés Mathieu van der Poel, con un cuarto de minuto de ventaja sobre el belga Wout Van Aert (2º) y Lars Van der Haar (3º), otro holandés. A continuación cubrieron las plazas un conglomerado belga integrado por Pauwels, Vantornout, Meusen y Vermesch, clasificados en este orden.

A modo de curiosidad, delatemos la participación española, con Javier Ruíz de Larrinaga (27º) y Aitor Hernández (34º). En realidad cumplieron con lo que se esperaba de ellos. Más optimismo no cabía.

De tal palo tal astilla

Se da la circunstancia fortuita de que el reciente campeón del mundo es hijo del exciclista Adrie van der Poel, que fue precisamente campeón de esta especialidad en el año 1996, en Montreuil (Francia). Además, es nieto del popular ciclista galo Raymond Poulidor, llamado comúnmente como “el eterno segundo en el Tour de Francia”. El actual poseedor de la camiseta irisada al que hemos hecho alusión, nos referimos a Mathieu van der Poel, vale la pena mencionar que fue campeón de la categoría junior en las temporadas de 2012 y 2013. Todo hace presagiar un buen porvenir a favor de este corredor que cuenta con tan sólo 20 años.

Podíamos cerrar este capítulo afirmando aquel refrán popular: “De tal palo tal astilla”. Los antecedentes familiares pueden ser un buen augurio o una buena esperanza cara al futuro de van der Poel, el hombre de hoy.

Por Gerardo Fuster

Foto tomada de www.maestrebikes.com

INFO

1Eurosport 2 emitirá en directo del 4 al 7 de febrero el Tour de Dubái, carrera en la que estarán presentes corredores de la talla de Alejandro Valverde, Joaquim Rodríguez, Vincenzo Nibali o Juanjo Lobato La prueba constará de cuatro etapas y sumará un total de 660 kilómetros. En ella participarán 16 equipos entre los que destacan Movistar Team, Katusha, Tinkoff-Saxo o Astana Pro Team.
Tras el Tour de Dubái, Eurosport y Eurosport 2 emitirán durante los meses de febrero y marzo la Vuelta a Andalucía, Kuurne – Brussels – Kuurne, el Grand Prix Le Samyn, Strade Bianche, París-Niza, Tirreno Adriático, Milán San Remo, la Vuelta a Catalunya, GP E3 Harelbeke, el Criterium International y los Tres Días de la Panne.
En total, durante el año 2015 ambos canales emitirán más de 40 pruebas ciclistas, 24 de ellas pertenecientes al UCI World Tour, incluyendo el Giro de Italia, el Tour de Francia, la Vuelta a España y las grandes clásicas.

Recorrido Tour de Dubái

Etapa 1: Dubai International Marine Club – Mina Seyahi / Union House Flag. 145 km
Etapa 2: Dubai International Marine Club – Mina Seyahi / Palm Jumeirah (Atlantis). 187 km
Etapa 3: Dubai International Marine Club – Mina Seyahi / Hatta Dam. 205 km
Etapa 4: Dubai International Marine Club – Mina Seyahi / Burk Khalifa. 123 km

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