Mark Cavendish, a veces diablo, hoy angelito

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Ando por las primeras páginas de “Sky´s the limit”, el primer libro de esa iniciativa llamada Libros de Ruta que esperemos nos traiga muchos más. En este tramo, Richard Moore, autor del mismo, habla del germen del que hoy conocemos como mejor equipo del mundo. Sitúa la acción en los días de 2007 que Dave Brailsford merodeaba la idea de completar el equipo británico que hiciera justicia una sensacional generación de ciclistas y de paso rubricara el acceso del ciclismo insular al máximo nivel.

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Mark Cavendish es pieza esencial de ese trozo. El entonces ciclista del T Mobile, que ganara dos etapas en la Volta de ese año, era la esperanza blanca de Brailsford y demás mentores del ciclismo británico para que ese equipo viera la luz. Siempre en la órbita del Team Sky, curiosamente, y pasados los años, la convivencia de Cavendish en el equipo de negro ha sido efímera, de tan solo un año hasta la fecha y no sabemos si prorrogable en el futuro.

Y es que este poderoso bloque no ha sabido conciliar los intereses del ex campeón del mundo con los propios de su nacimiento. Team Sky quiso nacer para ganar el Tour con un inglés y ese empeño no ha podido combinarse con los objetivos de Cavendish, quien el año pasado tuvo un momento de amargor cuando vio que su portentoso estado de forma no se cuajaba con victorias en el Tour, no al menos en la cuantía deseada.

En esas que Cav se ha tenido que buscar la vida lejos de sus profesores en los velódromos. Rodó en el HTC y ahora lo hace para el Omega, donde unos días está a gusto y otro no ve claras las estrategias que se disponen para su éxito. Sea como fuere, Mark Cavendish es el Esprínter de su generación, y lo es con mayúsculas.

Nacido en Man, ese pedazo de tierra en medio del reino y sus cuatro paredes, destacó en sus inicios por su mezcla de genio y anarquía, algo que le hizo peculiar y apreciado por encima de otros con mayores dotes. Esa singularidad quedó patente en Nápoles, con feísimo esprintar sobre la máquina, tanto como efectivo, para desespero de un compañero suyo en las corredurías de velódromo, el italiano Elia Viviani. La victoria de Cavendish en el inicio de este Giro se alinea con los muchos momentos mágicos que ha encarnado este velocista. En franca minoría en el corte final, ganó por la mano a quien todos aciertan a señalar como su gran rival, Matt Goss. La carrera arranca, y lo hace con un inglés en líder. ¿Será un compatriota suyo quien vista la maglia rosa en Brescia?

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