Mark Cavendish, un tipo con muchos frente abiertos

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“The man from Man”, el expreso más rápido del mundo, sabe que las ocasiones las pintan calvas. No pudo decir que no a la llamada del equipo de su tierra, el Team Sky, en uno de los movimientos más destacados de la pretemporada que nos entretiene.  La acción, aunque consecuente para con la creciente grandeza del ciclismo de las islas, tiene miga y arroja morbo al tiempo que abre una expectación sin igual sobre transatlántico británico que en su tercera temporada parece estar en la posición idónea para imperar como se le preveía.
El titular del maillot arco iris tiene en ésta una campaña con diferentes desafíos todos simultáneos y abiertos unas veces por la casuística y otras por su pertinaz lengua. El más obvio es ese que siempre se impone, y desde hace unos años más, con la vestimenta que le identificará durante toda la campaña. Superar el maleficio del arco iris será el primer paso para este deportista que de no haber sido ciclista, como bien reconoció en cierto momento, estaría en cualquier graderío futbolístico dejándose la voz y la salud en cervezas.
El despiece del equipo que le catapultó, el HTC, le pone sobre la mesa más rivales. Antaño compañeros infatigables, y tremendamente dóciles, ahora a Cav le tocará vérselas con Mark Renshaw y Matt Goss, entre otros. Excelentes velocistas antes a su servicio y ahora enfrentados en competición, si bien no siempre en este contexto, pues en el caso de Renshaw la separación fue traumática. Él, que incluso la emprendió a cabezazos por su líder en una llegada del Tour, tuvo que oír las amargas quejas de su exjefe cuando tomó camino del Rabobank. Del aprecio que sus compañeros en el último equipo regido por Stapleton  habla el hecho que sólo Danny Pate, Bernhard Eisel y Kanstantsin Siutsou le hayan seguido los pasos hacia Sky. Ni Renshaw, ni Goss, ni Bak, ni Howard, ni Lewis,… han querido unir su sino al inglés del pequeño archipiélago.
Sin ese tren esperemos ver hasta dónde llega este velocista moldeado en velódromos pues en Sky salvo Chris Sutton, Ben Swift y el mentado Eisel no vemos caballos como los surgidos de la diáspora de HTC.
¿Otro frente?, el interno, que no será poco. La jugada de querer estar “everywhere” puede resultarle muy cara al Team Sky. Muchos líderes que bien combinados pueden compartir un calendario de objetivos asumible para todos durante once meses salvo  ¿dónde? En el Tour al cual si no asisten con más de nueve elementos no vemos la forma de combinar los objetivos del mejor velocista con candidatos al podio como Wiggins y Froome. Los últimos en conciliar tales metas fueron los T Mobile con Zabel, Rijs y Ullrich y no queramos saber lo que se manejaba en rebotica para poder estar en misa y repicando.
Con todo además el firmante de aquella carta de ciclismo limpio redactada hace unos años ha sido advertido de un “not show” en las últimas semanas. Él que dio clases y lecciones de nitidez de acción a los corruptos latinos ha sido severamente avisado por la federación internacional en una acción que en lo sucesivo si repite un par de veces más le puede costar una sanción en toda regla. Sin desear que se llegue a tal extremo, este deporte, como todos, necesita de caricaturas como la suya, es importante que quede constancia de que hasta el más pintado puede ser cazado.  
Y todo en una temporada que como siempre para él completa una eterna reválida con objetivos por añadidura como la prueba en línea de Londres con sólo cinco componentes por selección a pocos días de concluir en París. Acostumbrado a la presión, amante del límite, Mark puede hollar en la presente campaña la cumbre de la emoción que embarga su rendimiento. Razones no le faltan, otro año más en el foco.
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