¿Por qué el masculino debería aprender del ciclismo femenino?

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Salta a la vista, aunque uno tenga que estar ojo avizor, que el ciclismo femenino a día de hoy es más atractivo que su homónimo masculino como competición deportiva. Llamémosle espectacular.

Equipos de seis o siete ciclistas como máximo (algo que ya propone el nuevo presidente de la UCI Lappartient) en las diferentes carreras de un día y pruebas por etapas, itinerarios más cortos, quebrados o no, disputados a full de principio a fin… Esto en todas las carreras, hablemos de la que hablemos, sin tregua.

Tres horas de competición no dan tiempo para el bostezo, porque el perfil del recorrido está más comprimido y da más juego.

Teniendo en cuenta además que la máxima duración de un Giro femenino, hablando de la carrera más importante, es de diez días, la pelea está servida desde el prólogo.

Salgan ustedes de dudas, apreciados lectores, si quieren cambiar una siesta por la emoción y disfrutar de un programa entretenido que les prive del sueño. Lástima que aún llegan con poca fluidez y frecuencia, las carreras ciclistas femeninas a través de los canales de televisión (esperemos que las carreras del Tour tengan continuidad).

Que la nómina de mujeres ciclistas resulte más escasa puede que también influya a la hora de que ellas no tengan que ser tan selectivas para programar su calendario de objetivos, y por lo general tiendan a disputar casi todo aquello que les empuja a colocarse un dorsal.

Los equipos con menos ciclistas es sinónimo de espectáculo, por eso serían convenientes otro tipo para no dejar ciclistas en el paro por la disminución de plantillas si a los equipos les reducen el número de componentes para cierta clase y número de pruebas.

¿Sería pretencioso aseverar que el ciclismo masculino está tomando nota del femenino?

Observemos: Las grandes vueltas, aún siendo reticentes a recortar sus días de competición, diseñan trazados sugestivos, etapas más cortas, incluyen ya bonificaciones en puntos intermedios…

Y aunque me definan como anticuado, parece que los “pinganillos” están en el punto de mira del nuevo regidor de la UCI y convengo con él.

¿Cómo se comunica entonces el director del equipo con sus ciclistas?

No hay enigma posible. Pizarra que marque diferencia de una escapada, corredores que se dejan caer a cola de pelotón y consultan con su director, remontan posiciones y hablan entre compañeros la estrategia a seguir. Emocionante.

La serpiente multicolor teje un varipinto abanico de matices y de tonos a cada momento, pero si corren nueve holandesas un mundial por tan sólo 5 o 6 de otros países, la cosa ya empieza a gustarme menos. No toda modernidad tiene que ser necesariamente positiva. Creo que en el ciclismo femenino puede haber buenas ideas…

Por Agustín Ruiz Larringan

Imagen tomada del FB de Orica-Scott

INFO

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