“Master class” de Peter Sagan

0
15
vistas

No es sencillo llamarse Peter y apellidarse Sagan. El año que acaba de arrancar no estaba siendo propicio a un corredor cuya áurea supera la normal trayectoria de su edad. Cuatro años después de explotar en aquella París-Niza, Sagan es un capo del pelotón. Como bien señala el último Procycling estamos ante uno de los pocos ciclistas en activo influyentes en este mundo. Él, Cavendish, Froome y Cancellara, según el medio de cabecera.

Pero las tornas no giraban como al eslovaco le gusta. Derrotado en la Strade Bianche, quizá le supo peor no poder superar el top ten en San Remo cuando, un año más, llegaba con todas las de la ley para disputar el éxito mayúsculo, uno de los pocos que le faltan, un monumento.

La presión crecía sobre este desbocado e imberbe talento. No era sencillo gestionar, entiendo la situación. A los focos que se ha hecho acreedor, se le unen una pléyade de rivales que le tiene bien tomada la matrícula. Ganar llamándose Sagan es muy, muy complicado. De ahí el mérito su victoria en E3 de Harelbeke, esa carrera prestigiada hasta el máximo porque además de la tremenda infraestructura y propaganda que mueve, ofrece un espectáculo fenomenal.

Sagan estaba en el top 3 de las apuestas. Siempre lo está pero esta vez había un plus de peso sobre sus espaldas. En eso que la carrera entró en fase decisiva y apareció el genio. Siempre en segundo nivel, pero cerca de la cabeza, estuvo con Geraint Thomas en el primer movimiento serio. Mientras Fabian Cancellara se caía, Sagan sorteaba trifulcas y se metía en carrera.

Pero ese primer corte le ofrecía un rival de mucha entidad, Jonh Degenkolb, otro que crece a marchas forzadas. Sabedor de su presencia ejerció sobre el grupo y lo dejó en cuatro: tres y él. Pero claro ese grupo tuvo miga, dos Omega Pharma, nada más y nada menos, junto a Thomas. Una vez hecho el hueco, Sagan empezó a gesticular, a observar, a mandar. Dos excelentes clasicómanos del mismo equipo, el mejor con diferencia en colectivo, Niki Terpstra y Stijn  Vandenbergh fueron empequeñecidos por este gigante de verde fosforito, si bien la lealtad y buenos modos de Thomas también le ayudaron.

Luego remató en el sprint, como no podía ser de otra manera. Sinceramente, rara vez veo tanto y tan buen dominio en la carretera, tan certero sorteo de las dificultades, tanta personalidad, tanta elegancia. Sagan nos ha deslumbrado.

 

Foto tomada de Cannondale

Publicidad

Deja un comentario