Matices mal explicados sobre este Tour de Francia

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Hay veces que, mea culpa, el post que buscas no lo encuentras, o al menos no lo plasmas como quisieras. El balance que hace tres días realizamos del Tour de Francia, recién presentado es un ejemplo. La inercia de las palabras aturulla el ánimo y cincelas frases que en el caso de ese post, y sobre todo en lo que a su titular se refiere –Un Tour podado y desenfocado-, no hacen justicia al ánimo que quise expresar. Hablé de desenfocado, sí, porque omite la fachada atlántica. Dije que podado, también, porque no pasa más allá de la altitud del Izoard.

En pocas y concisas palabras: me gusta mucho el recorrido del próximo Tour. Y es más, diré que es posiblemente el recorrido que mejor se adapta a esos preceptos de modernidad que el Tour nunca hizo suyos, porque el suyo era un estatus tres palmos sobre el resto de los mortales.

La edición de 2014, la 101, como si de un cambio de ciclo se tratara, es un punto de inflexión en los esquemas que la mejor carrera había implantado desde hace caso treinta años. Se omiten prólogo, crono por equipos y dos cronos en una misma edición. Al mismo tiempo se da carpetazo a muchas cimas, quizá porque su sólo nombre imponía miedo y parálisis en el grupo. Se limitan las llegadas llanas. Se introduce media montaña por el corazón de la Gran Bretaña y también en los Vosgos, pues el Macizo Central sigue siendo testimonial.

Se rompe en definitiva con el guion marcado. El Tour ha escuchado las no pocas críticas que hablaban de su inmovilismo, de su poca predisposición a la novedad, quizá por estar ahí, instalado en lo más alto y por saber que fuera lo que previera hacer, los grandes nombres nunca faltarían a su cita con el julio francés.

No sé hasta qué punto el dominio desigual, pero dominio a la postre, del Team Sky en las dos últimas ediciones ha influido en el concepto de esta carrera, pero a priori repasando el mapa y perfiles con el dedo, uno puede llegar a la conclusión de que los chicos de negro no lo van a tener nada sencillo. El Tour se asemeja al Giro. Se desentiende de cronos que resulten decisivas antes de la montaña y mina de trampas el recorrido. Hasta las primeras etapas encierran miga más allá del pavé de Arenmberg. Miren la segunda etapa por ejemplo, se refieren a la Amstel Gold Race para describirla.

Miren los Alpes y sobretodo los Pirineos. Corredores que aman la anarquía como Vincenzo Nibali tienen multitud de combinaciones, incluso hasta si Movistar ejerciera como debe podría serle una carrera propicia. Ahora mismo tras ver este recorrido el abanico de ciclistas que sueñan con hacerlo bien en julio se abre. En circunstancias normales no vemos a Rui Costa marcando julio en rojo, ahora puede hacerlo, si bien consideramos que le falta un hervor para estar arriba del todo.

En definitiva una vez más ASO demuestra que el talento que recluta en sus filas se rompe la sesera más de lo que pensamos. Han creado un recorrido original y ajeno a lo convencional, que premia y castiga a Sky a partes iguales: sale de su casa y plantean dificultad a cada viraje. Un recorrido hecho desde lo humanamente posible, sin estridencias, ni rampotes, ni salvajes desniveles. Con imaginación. “Bien fait”. Para este julio el menú es bueno, esperemos no se indigeste.

Foto tomada de www.mediotiempo.com

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