McQuaid, Matxin y Cobo piden un tiempo que no existe

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Tiempo, esa es la palabra manoseada en los más inactivos días del ejercicio ciclista. Una término genérico,  atribuible a todo, que juega a favor o en contra. En el ciclismo hay ejemplos.
Ahí anda Pat McQuaid quien estima que en dos años el ciclismo estará en los niveles de crédito previos a una crisis que para los desmemoriados se remonta al Tour de 1998. Precisas predicciones. El crédito en ciclismo no es ponderable, a no ser que el magnate maneje información privilegiada en este sentido. 
Desde1998 la deriva de la profesión ha sido lenta pero progresiva sin rodillo alguno que pudiera mejorarla. Argumenta el mandamás de la UCI que en dos años si todo sale como en este 2011, donde el positivo del representado de su hijo Alexander Kolobnev ha sido el único tufo de dopaje, los niveles estarán restablecidos y un nuevo sol saldrá para este deporte. Olvida no obstante que muchas veces el fin no justifica los medios y que sus reproches preventivos, tan efectistas, no hacen sino socavar ese prestigio que alienta a recobrar.
Al tiempo ese “salto adelante” del ciclismo pasa también por la entendida como segunda globalización del deporte nato en la vieja Europa. Saltar las fronteras del viejo continente es una obsesión tal que si por él fuera trasladaría piedra a piedra, numerada y compulsada, el Kappelmur a China, ermita incluida. Aquí en el gigante asiático asomó, dice él, la cabeza con éxito el ciclismo, pero con castigados pulmones dada la polución que deportistas de elite tuvieron que soportar. Eso es mirar por la salud, desde luego, la del negocio me refiero. El pasaporte biológico y otros engendros que anuncia en Cycling Weekly también.
Y mientras desde España, ese reducto de poco transparentes metodistas para la UCI, Matxin reclama a la burocracia de la federación internacional más tiempo para un proyecto que de salir marcaría jurisprudencia por saltarse todos los límites cronológicos marcados por cualquier mínima lógica. Matxin insiste ahora en nochevieja, como quien promete ir al gimnasio por el mero hecho de cambio de año. Consciente de que el daño y perjuicio ya están hechos, Juanjo Cobo quiere unir su camino al de Basauri mientras muchos ya han abandonado el barco. Ahora mismo con el sistema llamado inflacionista de puntuación UCI y con tal rendimiento Cobo debería ser pero que  muy codiciado, y sin embargo su situación está en stand by. No tiene tiempo, “no puede esperar eternamente” atiza su mánager. 
Quizá, y desde el aprecio que le tenemos al técnico vizcaíno, la clave estaría en saber qué se hizo mal para tan lamentable actitud de Geox y a partir de cierta transparencia hablar de emprender, una palabra por la que el ciclismo también debe transitar.  
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