Sobre personas que vamos en bici hacia mejores ciudades

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El pasado domingo, mientras volvía en tren desde Málaga, leía una entrada del autor de este blog en la que se hacía una pregunta bastante lógica y, por eso, casi retórica. ¿Son necesarios dos congresos simultáneos sobre bicicleta? Más allá del obvio no, el texto de Iván tenía miga y echaba de menos en estos saraos una ambición de trascendencia más allá de los círculos de iniciados que comparto con algunos matices. Esos matices, que expresé por Twitter, son los que me han traído aquí, invitado por el propietario de la casa, a dar mi punto de vista. Espero no machar mucho la alfombra.

El XII Congreso Ibérico de la Bicicleta en Málaga, al que yo asistí como busto parlante en una mesa redonda sobre comunicación, es el congreso anual que organiza la coordinadora ConBici, que aglutina a las más importantes asociaciones y colectivos ciclistas de España. En esta ocasión, el sarao estaba montado por la organización local, Ruedas Redondas, y tenía como título La Bicicleta y La Ciudad. En el otro, el de Girona, no estuve, así que de él poco puedo opinar.

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Como señalaba Iván en su post, en Málaga se habló de infraestructuras, de vías ciclistas, de intermodalidad, de negocios y empresas del ramo, de cicloturismo… ¿Más de lo mismo, como apuntaba mi anfitrión? Sí y no. Aunque no soy un fijo en estos eventos, sí he estado en alguno que otro y es verdad que hay muchas veces que se escucha la misma canción en tonos distintos, que lo dicho puede sonar repetido y que parece que no se avanza demasiado. También es verdad, y en Málaga pasó, que siempre suele haber ponencias y grupos de trabajo que tiran de del grupo.

En este congreso ibérico, por ejemplo y por lo que yo pude ver, que no fue todo, se presentaron nuevos estudios (sobre impacto económico) y proyectos (unas bicis públicas eléctricas que se cargan por energía solar) y realidades interesantes (MiBisi, del área metropolitana de Valencia). Asuntos jugosos sobre todo para el público al que van dirigidos, gente de colectivos y asociaciones, técnicos y algún verso suelto, ya sea en forma de periodista o urbanista.

Echaba de menos Iván más tomate en materia de sensibilización. Y en eso estoy de acuerdo. Falta poner esfuerzos en materia de comunicación de la bici y de sus virtudes como herramienta de transformación individual y colectiva. Falta en general y faltó en Málaga, aunque se habló bastante del tema. Se habló en la mesa en la que participé junto a Rafa Vidella, de Ciclosfera, Pablo León, de El País, e Isabel Ramis, de Muévete en bici por Madrid. Y se habló en un par de comisiones, en ponencias dedicadas al fomento de la bici en le trabajo, la escuela, los mayores, etc. ¿Suficiente? Ni de broma.

Bajo mi punto de vista, la bici se cuenta poco y a veces desde perspectivas demasiado rígidas. Como dijo uno de los asistentes, un chileno llegado de Valdivia en representación del colectivo Bicia2, el tema de la movilidad en bici en ciudad se trata normalmente desde la ingeniería cuando posiblemente habría que tratarlo, más ampliamente, desde el de las humanidades. Más bicis hacen mejores ciudades y ciudadanos más felices.

Por tanto hay que conseguir sumar adeptos y hacerlo desde todos los lados posibles. No basta hablar para los convencidos, no es suficiente con los argumentos sabidos de salud, ruido, medio ambiente y movilidad. Hay un zurrón de evidencias más emocionales, desde la libertad a la felicidad, pasando por la moda, que son también válidas. Y no importa el asunto que a cada uno le haya llevado a sentarse en el sillín, lo importante es que dé pedales. Voy más allá de eso, lo importante es construir entre todos ciudades más amables y humanas, para personas en bici, caminantes y hasta gente que vaya en coche.

Y, sí, de todo eso se habló en Málaga. Y también del comportamiento de los que van en bici atropellando los derechos de otros. Incluso de cómo podía haber sido el congreso de haber estado más abierto a otros bicicleteros y a la ciudad en general. Por añadir el último matiz que hice el otro día al texto de Iván, sí hubo autocrítica.

Tengo la sensación, por lo que vi, oí y viví en estos días, de que ConBici —un colectivo de colectivos y, por tanto, diverso—, está en un proceso de evolución muy sano. Creo que los colectivos ciclistas son conscientes de que la bici, cada vez más, es cosa de todos y de que estamos ante una oportunidad para usarla como caballo de Troya para transformar nuestras ciudades en lugares mejores. Por supuesto, queda mucho trabajo que hacer por su parte. Pero también nos toca tajo a los demás. Lo suyo sería citarnos en un punto de encuentro y pedalear —o caminar o patinar o lo que sea—, juntos en pos de un objetivo común: recuperar para las personas ese espacio público llamado ciudad.

Por Pedro Bravo

Foto tomada de www.cantabriaconbici.com

INFO

Pedalea por tu ciudad con estilo…

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