Melodías de la Vuelta, ese clásico (I)

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Agosto. Dos de la madrugada. Calor insoportable. No paro de dar vueltas en la cama. No puedo conciliar el sueño y me levanto. Me doy una ducha rápida y voy a por mi viejo mp3. Me pongo los auriculares y enciendo la radio. Comienzo a juguetear con el dial. Lo voy girando, lo voy girando… hasta que… ¡un momento! Oigo una canción que me es familiar y me gusta. Deslizo el dial hacia atrás. Sintonizo bien y, en efecto, se trata del clásico September de Earth, Wind & Fire que todos recordaréis. Inconfundible. La banda de Chicago que cambió el sonido de la música de color, abriéndose camino por un igual, tanto en el mercado negro como en el mercado blanco, traspasando fronteras raciales allá por finales de los años 70. En ese momento finalizó la canción y escuché la voz del presentador del programa:

Bienvenidos a este vuestro espacio musical que hoy dedicamos a las hazañas de no pocos artistas de las dos ruedas de las carreteras en este país. Nos referimos, claro está, a las canciones que pusieron banda oficial sonora a la Vuelta Ciclista a España, una selección con temas de diverso pelaje en la que seguro que encontraréis más de un recuerdo. De momento hemos arrancado con el prólogo de esta apasionante carrera

Acababa de sintonizar un programa dedicado a las canciones de la Vuelta a España, y ya no iba a mover el dial, por supuesto. ¡Vaya! ¡Qué recuerdos! Tengo mucho más recientes, y que se me quedaron grabadas en mi memoria y que recuerdo con mucho más cariño, las canciones de la Vuelta de finales de los 70, los 80 y los 90, aquellos primeros temas que salían anunciando aquellas ediciones de esos años, sintonías muy esperadas y que se convertirían en muy populares y pegadizas, consiguiendo ser muchas de ellas, las típicas canciones del verano.

Hubo un tiempo en que el ciclismo no era sinónimo de escándalos y sustancias prohibidas. Bueno, sí que había escándalos, como ver correr algunos de los mejores deportistas que ha dado este sacrificado camino en la vida. En realidad cada uno tiene sus recuerdos favoritos de la Vuelta, y podríamos ponernos a hablar de José Luis Laguía, Marino Lejarreta, Julián Gorospe, Pedro Delgado, Miguel Indurain o Alberto Contador. Eso si nos referimos a los de aquí, porque también han pasado unos cuantos de tierras lejanas como Lucho Herrera o Sean Kelly, que han engrandecido aún más las carreteras que recorre nuestra Vuelta con el movimiento sinuoso de una serpiente multicolor que nos recuerda tardes de mayo y, desde hace unos años, lamentables tardes de septiembre (se declara completamente en contra de este cambio de fechas), que nos recuerdan que los héroes sufren, sudan, se desvanecen y al final sólo uno puede prevalecer. Lo bueno de todo esto es que lo podemos recordar con música y eso es precisamente lo que vamos a hacer ahora: bienvenidos a la Vuelta Ciclista a España

El comentarista sabrá mucho de música y será un gran crítico musical, pero, aunque confeso aficionado al ciclismo, hay que entender algunos desafortunados comentarios.

Sigue hablando el locutor y ahora pincha otra pieza inolvidable: Born To Be Alive, del francés de padre español, Patrick Hernández que llegó a vender más 25 millones de copias de este single. Esta canción era la primera etapa de un largo recorrido a través de la historia de la Vuelta a España cortejada con música. El Born To Be Alive acompañó la victoria de Joop Zoetemelk en la edición de 1979 y fue una sintonía que con el tiempo aún se sigue asociando al ciclismo. El locutor sigue espléndido y ahora le toca el turno a Funky Town del grupo Lipps Inc (ya sabéis, mover los labios mientras suena la música y cantan otros) que seguro que más de uno habréis bailado sin parar en más de una ocasión. Al ritmo frenético del funky en la ciudad de Nueva York, a la que está dedicada la canción, el gran Faustino Rupérez se hizo con la edición del año 1980. Y los recuerdos siguen pedaleando una y otra vez en mi cabeza. Recuerdo estas sintonías esperando con impaciencia los resúmenes que se hacían de la etapa por la noche después del Telediario.

Y llegamos al año 1981 y es el turno de Stars On 45 del grupo homónimo holandés, rey absoluto en aquella época del popurrí más o menos chusco en según qué cambios, que se puso de moda homenajeando/destrozando algunos clásicos del género como Beatles o Boney M. El presentador se queda bien a gusto despachando a este grupo musical. Así, las estrellas del pelotón a 45 rpm de aquel año fueron Giovanni Battaglin, el vencedor, y Pedro Muñoz y Vicente Belda que ocuparon el resto del pódium.

En la edición de 1982 todos nos volvimos chiflados con la Vuelta y con Azul y Negro y su reconocidísima canción Me Estoy Volviendo Loco, que estaba sonando en esos mismos instantes en el dial. Este grupo de tecno-pop formado por Joaquín Montoya y Carlos García Baso decidieron unirse a finales de los 70 bajo el nombre de Azul y Negro, como homenaje a los colores de la camiseta del Inter, debutando en el año 81 con su álbum La Edad de los Colores, toda una revolución en su época a través de un grupo innovador, pioneros del género en este país, aficionando a mucha gente a la música electrónica. De hecho fue la primera banda española en editar un trabajo en CD y en crear un LP en formato digital en el 83, así como grabar un álbum en 5.1 en el año 2003 y que trajeron términos e instrumentos que sonaban a ciencia-ficción hace 30 años: sintetizadores, secuenciadores, etc. Unos auténticos cracks.

Quizás sea la sintonía más reconocida de una Vuelta a España (aún recuerdo como la gente la bailaba simulando con los brazos el movimiento en bailón encima de una bici). Aquella edición fue ganada por Marino Lejarreta por descalificación de Ángel Arroyo por dopaje. El propio Junco de Bérriz,  en la Vuelta del 83, ganaría en los Lagos de Covadonga, encontrando por fin la organización la gran montaña que tanto tiempo había ido buscando. Con el recuerdo grabado aún en las retinas de la memorable ascensión de Marino Lejarreta al mito asturiano, que pudimos ver en directo con la primera retransmisión por TVE, y de nuevo al ritmo de Azul y Negro, Bernard Hinault ganaba aquella novedosa edición bajo la sintonía de No Tengo Tiempo, más conocida como  Con los dedos de una mano. Con aquella canción, uno se imaginaba en la rampa de salida de una contrarreloj:

No tengo tiempo para pensar, no tengo tiempo de programar, no tengo tiempo para escapar, no tengo tiempo de terminar, con los dedos de una mano, voy contando los segundos, voy contando los minutos.

Continuará…

Por Jordi Escrihuela

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