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¿Merece la Dauphiné un esfuerzo “Tour”?

Mundo Bicicleta

¿Merece la Dauphiné un esfuerzo “Tour”?

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo
Desde tiempos inmemorables se dice que la Dauphiné es el “pequeño Tour”. De sentido no carece tal afirmación, que ve como año tras años se frecuentan parajes Tour en pleno mes de junio como una fórmula de elucubración de lo que podrá presenciar la muchedumbre un mes más tarde. En Dauphiné hemos disfrutado de Alpe d´ Huez, Izoard, Vars, Galibier e incluso Croix de Fer. Conocidas estampas para el mundillo aunque extrañadas por la ausencia de ese público que masivamente acude a la llamada de la Grande Boucle.
La circunstancia de que el Tour se pasee a las pocas semanas por estos mismos valles no significa que lo que veamos en la Dauphiné sea un calco retrospectivo del Tour. No siempre lo ha sido, aunque sí en ocasiones.
Merece la pena, entroncando con unos de los comentarios de Juan Carlos García ayer en TDP, saber si un esfuerzo aquí pasará factura mañana. Ejemplos de corredores que explotaron en el Delfinato pero se estrellaron en el Tour tenemos varios. El más sonado aquel de Iban Mayo en 2004 que se machacó de tal manera a la concurrencia en esa edición que fue proclamado candidato único a toser a Armstrong, elevando a tal nivel la presión que siquiera pasó de la primera semana su condición de primer aspirante.
La historia nos dice que el doblete Dauphiné & Tour sólo sienta bien a los más grandes. Hete aquí a Lance Armstrong, Miguel Indurain, Bernard Hinault, Bernard Thévénet, Luis Ocaña, Eddy Merckx, Jacques Anquetil y Loison Bobet. Un siete de lujo que se completa con otros que brillaron en el “pequeño  Tour” y luego lo hicieron bien en el grande. Alberto Contador es el último integrante de una relación que comprende a Henry Anglade, Urs Zimmerman, Raymond Poulidor y Gianni Bugno. Y es que a pesar de lo afirmada de esta relación entre las dos pruebas, sólo las grandes personalidades pueden acceder a la corroboración de tales teorías.
Sea como fuere, y más ahora con la propiedad de ambas recaer sobre el mismo tenedor, LA Dauphiné tiene en su hermano mayo su estigma y salvación. Entrablando con lo comentado ayer, el Tour le da a esa carrera el caché de banco de pruebas y por tanto figuras, pero cómo tal es arriesgado pensar que éstas se jueguen todas sus cartas sobre este tablero de orografía alona llamado Dauphiné. 

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo
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2 Comentarios

2 Comments

  1. ariamsita

    7 de junio, 2011 at 15:47

    Si mal no recuerdo en la Dauphine que ganó Mayo, Armstrong se dejó demasiadas fuerzas, y recuerdo el tour de aquel año como uno de los más difíciles de los siete que ganó.A mi me parece una carrera preciosa que personalmente me encanta, y que para aquellos de "segundo nivel" que no pueden optar realmente a ganar el Tour puede ser un pastel bastante suculento.Un abrazo!

  2. Iván Vega

    7 de junio, 2011 at 17:36

    La Dauphiné de Mayo fue en 2004. Un año antes Mayo se lo puso muy difícil pero al final Armstrong ganó

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