Meta 2 Mil, que esto sea un hasta luego

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Los mazazos no vienen solos y otra publicación ciclista se tambalea. El caso es bien diferente al que nos ocupó hace pocos días con Ciclismo en Ruta. En el Meta 2 Mil las cosas se han hecho bien siempre, o lo mejor que se supo, se puso mimo, se dispuso trabajo artesanal para narrar las nuevas de nuestro ciclismo desde hace más de dos décadas siguiendo así con la tradición arrancada desde El Ciclista.
El maestro Chema Rodríguez ideó el primero, se sobrevino a momentos realmente duros cuando España era un solar en los ochenta luego y se rehízo con la creación de nuestro Meta que hasta el pasado martes ha salido puntualmente, cada semana, para cumplir la friolera de 1228 números que bien encuadernados nos dan el retrato más fiel de cuánto ha crecido nuestro deporte en estas más de dos décadas de vida del medio.
La bola de nieve que arrancó con la quiebra de Coedis se ha llevado por delante las ilusiones de esta familia que había pasado por momentos jodidos pero ninguno como éste. La suspensión temporal que aducen podría o no declinarse en definitiva. Es algo que no nos queremos imaginar, como bien me dijo un buen amigo “cada semana que compro el Meta y lo ojeo me da la satisfacción de un buen porrico”.
Chema se fue en 2006 y el medio siguió en las manos de Jorge Quintana, un cáustico director de pocas palabras y buenas crónicas, fundamentadas principalmente en un conocimiento como pocos de este mundillo y sus entresijos. Con él María Jesús siempre atenta, Olga y sus historias cicloturistas, la currante Marina y la numérica Isabel,… en la redacción de Meta un servidor dio las primeras crónicas que visitaron el quiosco hace ya catorce años y desde entonces espero el Meta cada semana con idéntica ilusión. No podemos imaginar la semana sin las traducciones flamencas de Cendrero, ni las entradillas de Ciprés,…
Ahora las cosas se tuercen aunque me consta que desde Santander no se quiere dejar morir a un ejemplo de prensa deportiva con solera y humildad. Salir o no el Meta fue sinónimo de éxito o fracaso y ello alimentaba susceptibilidades. A los que llevábamos información semanal durante años los reproches de por qué éste y no aquel se convirtieron en el fideo de nuestra sopa. Con ello uno descubre lo que es el ciclismo, el deporte, la vida,… un conflicto de intereses, un sálvese quien pueda, que en ocasiones se lleva por delante nuestras ilusiones, por los ideales hace tiempo que quedaron en la cuneta, ese término tan ciclista.
Lo dicho, que esto sea un hasta luego, y con ese convencimiento hemos arrojado estas letras sobre la pantalla.
Si te ha gustado o no, justo  aquí puedes expresarlo. 

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