Mi galgo se apellida Kiryienka

1
4
vistas

Un momento en el tiempo. La Cabarga atestada. Fina tela humana que cubre la ruta desde el balcón que aprecia la bahía de Santander. Hay una tijera que abre brecha, que separa las aguas. El Moisés se llama Vasil Kiryienka. El cielo es el techo, huesos y carne en escozo las paredes. El ruido, el humo del tabaco.

Curiosa la temporada del bielorruso. Ciclista fichado desde Movistar, Kiryienka fue el vivo ejemplo del olfato, caso de gourmet, que tiene en Team Sky para fichar. Es un corredor único que tira por varios. Capaz de mantener kilómetros y kilómetros el pelotón junto, sin fisuras, sin relevos. Dantesca esa jornada de País Vasco con final en Beasain. Jornada fría, gélida, de finos alfileres punzando las mejillas y entumeciendo las piernas. Kiryienka solo tira, pasan diez, veinte, treinta kilómetros y sigue al frente. El Sky de Henao y Porte se descarga en sus espaldas. Los hombres de negro salieron con menos corredores que el resto aunque sabedores de que había uno que valía por tres.

De ahí que aún resuenen raras las razones del abandono de Kiryienka en el Tour. De esa desbandaba sin culminar que propinó Movistar en los Pirineos hubo una gran víctima. Todo el año pensado en el Tour, y al octavo día Kiryienka se fue para casa. Así, de forma indescifrable. Esto es ciclismo, un día arriba, otro ni llegas, un poco lo que le ocurre a su equipo, que impresiona en el orden y se hace vulnerable en el caos.

Se rehízo en la Vuelta a España, desprovisto de servidumbres. Sabor agridulce, una de cal, la otra de arena. Con todo una cosa es indiscutible, a pesar de su calidad no duda en ponerse al servicio de otro, pero queda la duda de que sería si suerte se jugara en solitario. No aparecería en muchas quinielas pero seguro que daría la talla del excelente profesional que es. No podemos esconder nuestra afinidad por este ciclista que hace cinco años, cuando defendía los colores de un equipo cuyo patrón se llamaba Oleg Tinkov, fue campeón del mundo de puntuación y a los pocos meses ganador de una fenomenal etapa en el Giro de Italia bajo una cortina de agua y un frío de espanto. Sí, fue ese tiempo en el que hubo un día que no pareció disputarle a fondo una etapa a David Arroyo en Segovia. Porque nadie es perfecto y nuestro galgo tampoco.

 

Esta instantánea sale del anuario Zikliamatore 106 páginas con el pulso visual de este año como siempre a vuestra merced ciclando aquí.

Publicidad

1 COMENTARIO

  1. Solo decirte aunq no viene al caso q yo he ganado una vuelta a españa con kiriyenka despues de una fuga bidon y defendiendo el liderato las dos ultimas etapas.Es un gran gregario q a todos los ciclistas les gustaria tener

Deja un comentario