Mi querido Miguel Delibes

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Cuenta El País que Miguel Delibes tuvo siete hijos, dieciocho nietos y dos bisnietos. Nosotros sabemos que Miguel Delibes fue un genio de la arquitectura dela letra y un apasionado, un fiel seguidor de la bicicleta y el ciclismo. No es por eso extraño que aquí nos hagamos eco de la primera pieza que La Biciteca publica en su renglón “Re-ciclados” que no es otra que “Mi querida bicicleta” firmada por el literaro como testimonio y pieza de que esta máquina fluye y construye los sueños en la vida de muchas personas.

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Porque Delibes no crece con los años, ni evoluciona con el tiempo, se hace, se construye a través de la bicicleta. Así lo dejó escribo en este manual. Su vida son capítulos en forma de eslabones, los eslabones de la cadena que tracciona su bicicleta. Aprendió a ir en ella, en círculos, sin apoyarse, hasta que el sol cayó, sin saber cómo aterrizar. Con ella supo disimular la debilidad, conoció el amor, consumó ese amor y tuvo hijos y nietos que se envenenaron de tal cariño. Delibes siempre dijo que el oscuro deseo de cualquier persona era coronar primero el Tourmalet, como si en el gen hispano existiera ese componente de escalador, de sufridor de la vida.

Como decimos La Biciteca se ha apresurado en reeditar esta pequeña joyita que viene ilustrada por Luis Horna en un todo, un círculo, donde letras y trazos saben hilar una narración sencillamente prodigiosa por su sinceridad. Un cuadro íntimo, en el que la bicicleta desnuda a uno de los grandes de las letras castellanas.