Mikel Nieve no habla, actúa

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Hay en el pelotón pro todo tipo de ciclistas, los mediáticos, estrellas que copan en el titular y acaparan el foco. Los que buscan saltar a esa primera clase, una especie de first class en un avión, cosa que no es sencilla y que necesita de muchas circunstancias para lograrse.

La clase media, abnegada, silenciosa pero efectiva. Ciclistas que queman temporadas sin dar que hablar, que gestionan en segunda fila, su presencia es casi anónima, pero sin embargo se supone imprescindible. No siempre ganan, pero si miramos su trayectoria vemos que han quemado muchos años por estar en una categoría por la que muchos beben los vientos. Pero aportan y suman en el grupo, contribuyen a que todo sea mejor. Tenemos ejemplos, algunos, de lo que decimos, Vicente Reynes, el corredor que narró los atentados de Bruselas, Imanol Erviti, Xabier Zandio, Pablo Lastras hasta el año pasado,…

El caso de Lastras es ejemplar de lo que decimos, porque a veces ese tipo de ciclista toma el toro por los cuernos y cuando se les requiere dan la talla. Y ahí tenemos a Mikel Nieve, un ciclista que los tremendos Dolomitas homenajean de forma obvia. Su victoria el viernes fue el digno ejemplo de ello. Descolgado de la general por ayudar a Mikel Landa el día de su abandono, ha sido requerido para salvar la papeleta del Team Sky tras otro Giro sin mojar para los de negro.

Nieve, callado, sutil, sin estridencias, se puso manos a la obra y ganó su etapa, la cuarta victoria de un palmarés que no refleja su calibre de ciclista si no tenemos en cuenta las otras virtudes que a aporta al equipo. Fue una de esas etapas que se gana con inteligencia y fuerza a partes iguales, corrida a ciento por hora porque los favoritos ya huelen la sangre y muy buenos compañeros de escapada.

Nieve tiene poco pero muy bueno. Estrenó la cima de Cotobello en la Vuelta a España y encontró el triunfo en una de las etapas más duras que recuerdo, aquel maraton dolomítico de hace cinco años. El fin de semana perfecto para Euskaltel pues el día antes Anton había ganado en el Zoncolan.

Pero la muestra definitiva de la fiabilidad de Nieve fue la ultima etapa, loca e inolvidable de la Dauphiné de hace dos años, que también ganara en plena descomposición de su líder, Chris Froome, por las caídas.

Nieve es eso, un corredor de la clase media, con una dimensión que excede la jerarquía. Uno de esos corredores que hablan con sus actos, que no hacen ruido, que no se les siente, hasta que les ves cruzar primero las metas de las mejores jornadas.

Imagen tomada de FB de Giro de Italia

INFO

Ahora que existe un calendario amplio de carreras de larga duración, queremos resaltar un aspecto que el Suunto Ambit3 Vertical tiene, y es su batería, la cual nos ofrece cobertura en cualquier salida, dure lo que dure…

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