Landa en Sky: la historia de un win win

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Mikel Landa durante el ultimo Tour

Recuerdo la primera llegada en alto del Giro de 2015. Recuerdo al póker de favoritos dándose estopa: Uran, Porte, Contador y Aru. Pero también recuerdo aquel Astana, de grácil pedaleo y elegante tintineo de la máquina. Estaban los capos y él. Su nombre era Mikel Landa y lo que parecía un servicio para Fabio Aru, se convirtió en imagen perenne. En ese Giro Landa fue el más fuerte hacia arriba, más incluso que el ganador.

Supongo que en esos días en el Team Sky dieron el OK al alavés. Un tío que subía como los ángeles, joven y con aspiraciones, que podía ser un trotón más para Froome, si éste lo requiriera.

Hoy hace dos de la entrada de Landa en el Team Sky y su balance no puede ser más que óptimo.

Si echamos manos de los motivos de su fichaje podríamos decir que Landa no ha cumplido lo esperado, pues le querían para capitanear el equipo en el Giro del año pasado y no pudo acabarlo por motivos que a día de hoy, un servidor, aún no ha adivinado. Hizo la mejor crono de su carrera y al día siguiente dejó la carrera.

Al año Landa volvió al Giro, pero ya no solo, compartiendo liderato con Geraint Thomas, no sé si para ponerle un punto de stress al tranquilísimo vasco o como plan B. Todo se fue al traste en el Blockhaus, una caída en serpentín, provocada por el enganchón de Kelderman con un policía, descolgó a los dos líderes del Sky en la lucha por la general.

Pero entonces apareció la versión B de Landa, despegó el ciclista que posiblemente más haya calado esta temporada. Apareció un eterno luchador, siempre en fuga, viendo como el triunfo se resistía, pero intentando e intentando hasta que éste cayó más el premio de la montaña.

Supongo que para Landa esos días fueron felices, escapado, sin reportar a nadie, exhibiendo el insultante talento que tiene y rematando. De esas Landa no ha tenido muchas en el Sky.

El alavés ha estado en los dos últimos Tours de Francia, el tercero y cuarto de Froome. Sensaciones desiguales.

Si el año pasado fue un eslabón más en la cadena, en esta ocasión su plenitud creo que fue inesperada hasta en el su equipo, ese en el que si algo no sale como estaba cuadrado la cabeza les echa humo. No creo que se diera la situación de Froome vs Wiggo, pero el cuadro recordó a veces a aquella carrera.

Landa corrió atado y subordinado a Froome, sí, pero es que no había otro plan que ese, dándose escenas curiosas como la etapa de Foix, con el alavés haciendo piña con Contador, Kwiatko en el grupo intermedio y descolgarse cuando veía que podía cazar adelante. De estas hubo varias, porque en el equipo entonces de blanco no cuestionaban el liderazgo de Froome.

A todo lo dicho, Landa ha añadido un par de vueltas, Trentino y Burgos, a su periplo en el Sky, un periplo de dos años que creo dejan un ciclista muy diferente al que entró. Landa es otro, ha sacado grandes lecciones del mejor equipo del mundo, incluso ha cultivado una interesante filantropía ciclista, y el Team Sky puede asegurar que el vasco fue clave en el cuarto Tour de Froome, cosa que no es cualquier cosa y justifica estos dos años, dos años de simbiosis, un “win win” donde los dos han salido ganando.

Imágenes del FB del Giro Italia y Team Sky

INFO

La bicicleta en destino sin tener que cargar con ella

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