Mis cinco nombres del Galibier

1
22
vistas
Culminó con estruendo la jornada reina del Tour de Francia 2011. Chapeau para todos, agónica etapa, día grande de ciclismo. Un día que recordaremos y apreciaremos cuando echemos la vista atrás pensando en los días más grandes que hemos presenciado. Un día que entronca con Val Louron 91, Sestriere 92, Serre Chevalier 93 y así sucesivamente desde que me alcanza la memoria.
El balance, a vuela pluma, es equidistante entre varios nombres, ahí van:
·         Andy Schleck, el hombre del Izoard, por fin el apático chaval luxemburgués hace gala de la raza de excelentes ciclistas que ha dado el pequeño ducado en el corazón europeo. Su ataque, con pizarra clara y meridiana ha sido el mejor momento de la carrera y posiblemente del año. Los Leopard, ese superequipo al que muchas veces apelábamos como tal, no habían siquiera armado el tinglado que de ellos se esperaba hasta casi tres días del final. El esquema táctico fue perfecto, tanto que sonroja que nadie saliera a su rueda en el Izoard. Ahora mismo no lo tiene nada claro, con un minuto sobre Evans, ufff, se antoja difícil que le sirva, además de que a Voeckler no se le conocen fisuras en la crono tales como para ceder ante un corredor que además no es especialista. Debe seguir insistiendo.
·         Cadel Evans, el corredor más maldecido y denostado del pelotón, pero a la vez el más honrado en el esfuerzo, a mi entender vamos. Hoy ha vuelto a hacer gala de ese espíritu “wiki” que siempre saca a relucir cuando tiene problemas y no le ha servido. Viéndose en la misma tesitura que en Alpe d´ Huez 2008 decidió armarse al frente del grupo y fue el único en hacer frente al vendaval desatado por el pequeño de los Scheck. Ha entrado al toque de campana, en el límite, una pérdida mayor podría haber sido fatal, sin embargo ha mantenido sus opciones de triunfo final. A mi entender, se lo merece, qué caray.
·         Alberto Contador, su cuerpo dijo basta, y que quieren que les diga, no hay nada de que arrepentirse. No caeré en el manido discurso de que lleva tres Tours, dos Giros y una Vuelta, que es joven, que tiene margen,… no podemos hacer eso, no es más que autocomplacencia. Alberto, quien en muchas ocasiones he criticado, ha sido valiente en este Tour desde el momento que aceptó venir sorteando todo tipo de obstáculos y con la factura del Giro “aún sin abonar”. Ha jugado a ganador en jornada tenidas por intrascendentes y quizá ha sido él quien ha despertado la carrera de su letargo. Chapeau por el madrileño quien en el futuro debiera reflexionar sobre los esfuerzos que conducen al Tour y ver de quién se rodea, ni siquiera en el cambio de bicicleta al pie del Galibier tuvo compañía. El doblete Giro-Tour sigue siendo una quimera trece años después de Pantani.
·         Thomas Voeckler, despierta tantas antipatías, pone cara de gilipollas cada dos por tres pero es un corredorazo, con sus limitaciones a la vista, con un pedalear horrible, lo que quieran,… desde 1989 ningñun francés llevó el maillot jaune tan cerca de París. Laurent Fignon fue quien lo hizo. Desde 1997 no vemos a un gabacho en el podio. El tiempo lo dirá, pero me temo estar presenciando la metamofósis de un ciclista como aquella que gozó Claudio Chiaupucci hace 21 años. Hubo un antes y un después tras vestir el amarillo. A su vera además hemos descubierto a un Pierre Rolland que madre de Dios, qué Tour se está cascando.
·         Frank Schleck, el ciclista más sobrevalorado del pelotón. Como hemos presenciado una vez más, cuando Andy vuela solo, sin el comecocos de su hermano al lado, se ilumina la carrera. Sinceramente, no creo siquiera que pueda pisar el podio habida cuenta de su nefasto comportamiento en las cronos. Una cuarta plaza sería un premio para un ciclista de su talento.
Mañana más, y esperemos que mejor aún. 

Publicidad

1 COMENTARIO

Deja un comentario