El “momento Aru”

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El que la caravana ciclista multicolor afrontara en la parte final de su itinerario los puertos de Saint Pantaléon y el Cervinia, éste con sus 2.001 metros de altura, término de 19ª etapa, constituía todo un aliciente en las postrimerías de este Giro que nos ha tenido en vilo en le transcurso de estas tres semanas. Tras esta jornada un tanto emotiva en la cual Alberto Contador supo defenderse con éxito sin apurar al máximo sus posibilidades al constatar que el ataque lanzado por el italiano Fabio Aru no ponía en peligro su posición de líder.

Nuestro representante español contaba con una ventaja suficiente de seis minutos, todo un amplio privilegio, con respecto al corredor transalpino en discordia, sumergido, hay que decirlo, en una jornada admirable. A estas alturas, pues, quedan por disputar tan sólo un par de etapas, siendo la última totalmente intrascendente. Es algo así como un día de asueto que se concede a los corredores en cumplimiento de un simple pacto rodado ¡valga la expresión!

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La incertidumbre se centra en los lugares de honor

El verdadero interés de la etapa radicaba en saber qué acontecería en la ascensión al collado de Cervinia, en cuya cima estaba situada la línea de meta. En cierta manera nada a decir en torno al comportamiento de Contador, que pedaleó en una actitud de pura defensa, sin arriesgar potencial físico en demasía. El corredor madrileño y su liderato son irrenunciables. No hay más. La cuestión se centraba en los lugares de honor; es decir, a partir del segundo de la clasificación general, una nebulosa que es todavía una incógnita en nuestro fuero interno.

Por de pronto, Fabio Aru, que ha estado algo oscuro o alejado de lo que de él esperaban los miles y miles aficionados italianos, estos aficionados que llevan de tiempo buscando con afán un ídolo del pedal digno para ser admirado y vitoreado. Resulta que Aru, en buena lid, ha podido recuperar el segundo lugar en la tabla en detrimento del vasco Mikel Landa (3º), un ciclista, este, que nos ha sorprendido por su temple. Quedan, pues atrás, siguiendo sus huellas el colombiano Andrey Amador, el checo Leopold König, el ruso Yuri Trofimov y el canadiense Ryder Hesjedal, en este orden, por nombrar a los más cotizados del momento tras la estela dejada por Contador, invulnerable por su capacidad física y superioridad manifiesta ante la campanada final que va a sonar en Milán, la capital lombarda, una llegada final llena de tradición que no muere.

La escapada de rigor y un título en juego

Cabía destacar la fuga inicial compuesta por nueve hombres, todos ellos sin peligro en aras a la clasificación general. Su ventaja llegó a ser algo consistente. El pelotón se desentendió de ellos con cierta evidencia. Quedó impasible ante tal movimiento. La etapa poseía muchas dificultades especialmente en la parte final y una aventura de esta índole no iba a romper los esquemas. Las intenciones de los ciclistas más cotizados en ristre se centraban más bien en la última fase de la etapa en cuestión. Lo demás era quemar pólvora en salvas y nada más.

Con todo cabe destacar la actuación del italiano Giovanni Visconti, que hizo todo lo posible y lo logró, de sumar puntos para la clasificación del Gran Premio de la Montaña, cuya primera plaza pertenecía hasta entonces al corredor norteño Beñat Intxausti. Visconti acumuló lo suficiente para desbancar y colocarse a la cabeza con preferencia para adjudicarse este título que premia a los escaladores.

El Cervinia dio juego a la contienda

Neutralizada aquella escaramuza un tanto agitada pudieron resistir y salvarse al enfrentarse con la última dificultad de la jornada, el Cervinia, el canadiense Ryder Hesjedal, muy belicoso y al que recordamos vencedor del Giro del año 2012, y acto seguido la acción poderosa de Fabio Aru, que parecía recuperado de los sinsabores que ha ido experimentando en la ronda italiana. El corredor transalpino pedaleó con extremo vigor, dándonos la sensación de que era un corredor muy diferente a la sombra difundida días pasados. Su acción, de verdad, nos incluso sorprendió en bien.

También entró en liza el colombiano Rigoberto Urán, que hasta ahora había decepcionado a las perspectivas apuntadas. Fue tercero en la etapa. Distanciados por unos segundos de más, un cómputo algo superior al minuto, hicieron su entrada el estoniano Kangert, el holandés Kruijswijk, los españoles Contador, Landa y Nieve, y el checo König, un conglomerado como se ve de escogidos.
Contador, bueno es afirmarlo, prefirió dejar hacer a los demás sin apurar ni mucho menos a lo máximo. Tácticamente prefería no echar mano a los cartuchos y sí mantenerse en reserva para cuando hiciera falta. No era el día para ello. La vigésima etapa, con final en Sestriere, con sus 199 kilómetros, tiene una concentrada dureza y quizá, Contador, necesite de su poder físico que en esta etapa del Cervinia ha preferido no dilapidar.

Por Gerardo Fuster

Foto tomada del FB del Giro

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