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Un monumento a Moncho Moliner

Ciclismo antiguo

Un monumento a Moncho Moliner

Cycling Costa-Daurada

Cuando yo nacía allá por 1979, un tal Mocho Moliner, ya era todo un referente del ciclismo en Castilla León, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco… He oído y leído mil historias sobre este señor de aspecto serio y gran corpulencia, todos los jóvenes de la época querían correr en el equipo de Moncho. Un director que era muy recto, chaval que no realizaba bien una carrera o no cumplía órdenes, volvía a casa en bici o si estaban muy lejos se chupaba una buena kilometrada.

Cuántos chavales habrán pasado por el bar la farola en Valladolid, a dormir y a comer el filete de ternera a la plancha «vuelta y vuelta» y a pernoctar antes de una carrera. Como todos bien sabemos un amigo suyo Manolo Jiménez, le llevó a una carrera ciclista y Moncho quedó hipnotizado por el mundo del pedal, quedó tan prendado, que fue el primero en España en sacarse el carnet de director deportivo en 1971, por cierto aquella primera carrera ciclista que visitaba, la ganaba un crío de nombre, Javier Minguez.

Tuvo equipos como el Sava, que primero era de juveniles y después también de categoría aficionado. Después pasó a llamarse Mobilette, para luego en 1969 pasar a denominarse Volvo, donde militó, Jesús Suárez Cuevas o Alberto Fernández. En todas las carreras los ciclistas de Moncho siempre se colocaban en primera fila en la salida, la táctica era, «atacar de salida» siempre. En 1974 el equipo cambia de sponsor y pasa a llamarse Granier, donde corría un tal Angel Arroyo, entre otros.

En 1975, Moncho se involucra del todo en el ciclismo y el equipo se convierte en Moliner, por donde pasan los mejores, Cabrero, Delgado, Cubino, Arroyo, López Carril, Ruiperez, Camarillo, Machin, Nistal, Rivas… Así un largo elenco de ciclistas, todos de gran calidad, ya que Moncho siempre quería a los mejores en su equipo.

También pasa por sus manos un chaval cántabro, Manolo Saiz, de que llegó a decir «qué malo era» así como años después le felicitaba por ser uno de los mejores directores del mundo. En 1977 crea el equipo Moliner de aficionados para poder dar continuidad a los juveniles con Javier Minguez de director y un jovencísimo José Luis López Cerron.

Difícil era el día que un Moliner no recogía un premio siempre estaban en los puestos de cabeza. En 1979 incluso llega a tener al Moliner-Vereco en profesionales. Luego después volvería a las categorías de juveniles con él A+DI, Gruas Bellver y aficionados con él Frinca, Cadalsa Sport, descubriendo talentos que luego más tarde darían grandes éxitos al ciclismo español. En marzo se fue un pedazo muy grande del ciclismo español, alguien que siempre ponía todo de su parte sin esperar nada a cambio, solo el respeto y buen trabajo de sus chicos, no tuve el honor de conocerte, una lastima, pero si el poder rendirte este pequeño homenaje con unas cuantas palabras, Moncho donde quiera que estés, GRACIAS Y HASTA SIEMPRE AMIGO!

Por David Martín

SANTI BLANCO (Exciclista profesional y corredor de Moncho)

-Yo conocí a Moncho cuando yo corría en la escuela de ciclismo bejarana en categoría cadete. El venia con el mejor equipo que había en esa categoría en la comunidad.Al año siguiente paseé a correr en su equipo, un paso muy importante en el mundo del ciclismo. En primer lugar, pasé a tener un director deportivo, el cual en cada carrera nos decía como debíamos actuar, a correr como un equipo. Me enseñó moverme dentro de un pelotón, a esperar el momento donde se podía decidir la carrera. También pasé a correr las mejores carreras a nivel nacional. Allí por donde íbamos era una persona admirada y querida por todos dada su trayectoria. Al ciclista nunca le faltaba de nada, para él éramos siempre los primeros. Ese cariño que le procesamos la mayoría que pasamos por sus manos, se vio en una comida que hicimos en Valladolid y en el día de su funeral. Por ser como era y por lo que me enseño, sólo tengo palabras de agradecimiento hacia su persona y siempre estará con nosotros.

LALE CUBINO ( Exciclista profesional y corredor de Moncho)

-Los ciclistas castellanos le debemos mucho a Moncho. Moncho era una persona acomodada de Valladolid, soltero y sin hijos, sus hijos fuimos los ciclistas. Su devoción por nuestro deporte y su buena situación económica propiciaron que se convirtiera en el gran mecenas del ciclismo castellano. La táctica de Moncho siempre fue igual, atacar, atacar… No concebía el ciclismo de otra manera. El nos inculcó el ciclismo de ataque que siempre le gustó tanto. Fue un hombre valiente y por eso le apreciábamos tanto.

JAVIER MINGUEZ (Seleccionador nacional de ciclismo)

Ramón Chamorro Moliner, pero Moncho para todos, ha sido muy importante en la vida de muchas generaciones ciclistas, él empezó por casualidad con un amigo suyo que le llevó a ver una carrera allá por el año 64 y donde yo gané por primera vez. Aquello le gustó y se convirtió en su gran pasión, junto con los amigos del Club Valladolid Ciclista formaron el famoso equipo Sava, a nivel de Valladolid y el año 66 a nivel nacional. Por ahí pasaron infinidad de ciclistas y aquello dio vida a otros equipos y ayuda indispensable para muchos ciclistas de Castilla León. Luego formó su propio equipo Moliner-Vereco, del que fui director de aficionados los años 77 y 78 y con el que dimos el salto a profesionales, conmigo como director y José Luis López Cerron de corredor. Moncho ha sido un padre para los ciclistas y un amigo en general, y para mí en particular alguien con quien compartí parte de mi vida ciclista y al que le debo muchas cosas que él ha transmitido a todas las generaciones, luchar por ganar pero con respeto y educación algo que él había heredado de su familia.

PEDRO DELGADO (Exciclista profesional y corredor de Moncho)

Hola Moncho, aunque te hayas empeñado en dejarnos, me temo que no lo conseguirás. Unos soñábamos con ganar la carrera y tú, con sacar un campeón. Está claro que lo conseguiste en muchos casos, pero en otros les permitiste pasar posiblemente la mejor época de su vida, regalándonos a todos momentos únicos. Con esa edad de los dieciséis a los dieciocho años, tan vulnerable, nos enseñaste a descubrir el mundo, a hacernos hombres y a sufrir para conseguir algo. Tu táctica «atacar de salida» me hizo coger más de una pájara. No conocí otra manera de correr como juvenil. Y para animar el cotarro esas canciones de cante jondo, María Dolores Pradera o Concha Piquer en los viajes que tantas polémicas provocaban frente a nuestros Pink Floyd y compañía. Te amenazabamos con un «así no vamos a ganar», pero nuestras cintas siempre volaban desde la ventana del coche a la cuneta. Gracias por todo Moncho y que te vaya bien!

MANOLO SAIZ (Manager del equipo Aldro Team y exdirector del equipo ONCE y corredor de Moncho)

Yo conocí a Moncho con dieciséis años en una Vuelta a Ampuero, aquí en Cantabria, él siempre venía con su equipo y los chavales y siempre hacían primero o segundo o metía cuatro o cinco corredores en el top ten. Todos queríamos correr con él. Yo tuve la suerte de estar bajo su mando un par de temporadas y aprender mucho, nos trasmitía una filosofía de padre, para mí era más que mi director, era mi amigo, un confidente, recuerdo incluso escribirle cartas personales. Anécdotas podria contar miles, unas simpáticas como los huevos crudos que se comía por la mañana antes del desayuno o aquel día que me llevó a la estación de tren, cuando iba a hacer las pruebas del INEF y me dijo que aprendiera todo lo que pudiera, por qué decía que yo era muy listo y tenía cabeza para el ciclismo, quizá lo decía por qué me podría considerar el patito feo del mundo del ciclismo por mi manera de actuar y revolucionar este deporte. Sin duda ninguna consideró a Moncho mi padre ciclistico, él me enseñó a perder el miedo y saber actuar. Nunca olvidare sus palabras siempre antes de salir a competir «atacar de salida» creo que todos los ciclistas que estuvimos con el, lo tenemos grabado a fuego, sinceramente, nunca te olvidare Ramón, hiciste mucho sacrificio por el ciclismo base llegando incluso a tener un equipo profesional, hoy día algo muy difícil, allá donde estés gracias, gracias y gracias por todo Moncho.

ANGEL ARROYO (Exciclista profesional y corredor de Moncho)

Yo con Moncho aprendí a ser ciclista y persona, él era nuestro padre. anécdotas podría escribir un libro. Pero hay una que aunque me entrara Alzheimer, seguro que no iba a olvidar en la vida. Fue el primer año que corría en Granier y fuimos a Salamanca a hacer la vuelta de los 33 y claro era una carrera llana. No hubo manera de llegar en solitario, que era lo que le gustaba el, llegamos en el pelotón y yo hice entre los primeros y estaba ilusionado y me dice con aquel vozarrón, «¡Estarás contento!». Yo le dije que cuál había entrado y me contestó: «Una patada que te pegue y te pongo en lo alto de aquella antena. Al próximo domingo te vas a quedar en casa por ir todo el día a cola de pelotón sin hacer nada». Así fue, la siguiente carrera me dejo en casa. Fue una lección que aprendí aquel día, nunca más volví a ir a cola de pelotón, siempre a «atacar de salida». Como persona parecía muy recio, pero luego muy humilde y siempre decía que «a mí chicos no les falte de nada». Muchas veces poniendo de su propio bolsillo, sin duda alguna un gran tipo que dio mucho por el ciclismo base, te echaremos de menos Moncho.

JOSE MANUEL CABRERO (Exciclista profesional y corredor de Moncho)

Hablar de Ramón Chamorro Moliner «Moncho”, es para todos los que a lo largo de su trayectoria como director de sus distintos equipos, hemos formado parte de esa familia ciclista, un gran honor. Todos hemos sentido la emoción y el protagonismo de estar entre los mejores y de su mano no pocos llegaron a la cima, siendo grandes en este bello y duro deporte como es el ciclismo. Pedro Delgado, Lale Cubino, Ángel Arroyo, Santi Blanco, por nombrar algunos…
Hablar de Moncho es retroceder en el tiempo, cuando en época de juvenil todo era esperanza, ilusión, motivación, cuando te comías el mundo y nada se oponía en nuestro camino. Moncho nos inculcaba disciplina, respeto y coraje, nos hizo ver lo que era el compañerismo, el trabajo en equipo y tantos valores de los que goza y a los que te obliga este deporte. Eso lo sentíamos todos y cada uno de los que de su mano procuramos y logramos una victoria en algún momento y todos recordamos frases legendarias y típicas suyas como, «atacar de salida» o «los buenos no pinchan»
Yo no grane el Tour, la Vuelta o el Giro, pero recordando a Moncho, sólo siento agradecimiento y orgullo por haber estado entre los grandes y poder decir, «yo estuve allí». Gracias Don Ramón Chamorro Moliner!!

JOSE MIGUEL ORTEGA (Presidente de prensa deportiva de Castilla y León)

Fue en una Vuelta a España de los años ochenta. Habíamos estado cenando unos cuantos colegas y salió Moncho Moliner como tema de conversación. A alguno se le ocurrió hacer un recuento de los corredores que tomaban parte en aquella edición y que, en sus etapas previas al profesionalismo, habían pasado por las manos del director vallisoletano.
Salían cerca de 40: Pedro Delgado, Lale Cubino, Jesús Suárez Cueva, Alberto Fernández, Ángel Camarillo, Isidro Juárez, Carlos Machín, Jesús Hernández Úbeda, Jesús Rodríguez, Ángel Arroyo, Eduardo Chozas, Faustino Rupérez, Guillermo de la Peña…
Ramón Chamorro Moliner, que nos dejó hace unas semanas, cuando iba a cumplir 80 años, le dio al ciclismo mucho más de lo que recibió. Número uno de la primera promoción de directores deportivos, Moncho vivió este deporte con pasión y con generosidad. Lo primero eran los corredores, por encima de otros intereses comerciales o personales.
Dirigió durante casi tres décadas a los mejores cadetes, juveniles y aficionados del país, a figuras que fueron referente mundial cuando pasaron a profesionales. Pero por encima de otras valoraciones, todos ellos coinciden en algo que demuestra que la huella de Moncho ha ido mucho más allá del deporte. “Fue como un padre”, “No sé que hubiera hecho yo en la vida si no hubiese conocido a Moncho”, “Nos enseñó a ser personas antes que ciclistas”…
Muchos de sus antiguos corredores estuvieron presentes en el sepelio y esas valoraciones eran el común denominador en la reunión que mantuvimos después, y a la que también asistieron otros alumnos suyos, que han brillado más como directores, Javier Mínguez y Manolo Sáiz. Incluso Julio Jiménez, el mítico relojero de Ávila, también formó parte de aquella familia deportiva de Moncho Moliner, el día triste de su adiós definitivo.
Personalmente, yo perdí a un amigo especial, con quien me unían cuarenta años de estrecha relación, siempre con el ciclismo como telón de fondo. Durante todo ese tiempo, Moncho Moliner ha estado yendo a comer a mi casa todos los jueves, y cuando ya no podía hacerlo por sus limitaciones, era yo quien le visitaba en la residencia donde vivió sus tres últimos años de vida. Siempre se ha dicho que Moliner se fue del ciclismo desencantado, pero durante esta última parte de su vida, el ciclismo era el tema recurrente de nuestras conversaciones, y se le iluminaba la mirada cuando hablábamos de alguno de sus chicos, como le gustaba seguir llamándoles.
El día que recibió sepultura en el cementerio de Valladolid, muchos de ellos estaban allí, formando parte de su familia. De su auténtica familia.

Imagen tomada de http://masters.abloque.com

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