Movistar 2.16

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27 ciclistas, plantilla cerrada, primera concentración hecha y planes más o menos claros. No hay nada como trabajar con tiempo y previsión, con calma y perspectiva, algo que en ciclismo no es habitual y que en España estaba vedado a casi todos, salvo, como siempre, a Eusebio Unzue y los suyos.

Movistar apunta a su sexta campaña en el World Tour como único equipo español en el máximo nivel y no pocos temas sobre la mesa. El primero, poco divulgado, pero transcendente, hace referencia al patrocinio de Movistar que expira a finales de año. Desconozco en qué punto está la renovación, pero esta vez, si cabe las cosas, cabrá hacerlas mejor si cabe, y quizá un número uno en la UCI, algo que meramente interesa a los que seguimos esto de cerca, sea insuficiente.

Lo digo porque esto nos lo preguntamos hace poco y porque esto debe pesar en el plan del próximo año. Nairo Quintana afronta la primera temporada en la que no pujará por el maillot blanco. Ha cruzado el Rubicon, el fenomenal colombiano lleva dos Tours y dos segundos puestos, ahora solo cabe ir a por el primero, sin interferencias ni dobletes que para la foto son bonitos pero que privan del premio gordo.

El de Boyacá puede respirar más o menos tranquilo ante el plan que se propone a la otra cabeza del grupo, el “siempre dispuesto” Alejandro Valverde, quien satisfecho su ansión de podio en Francia, mira al Giro y -oh sorpresa- el Tour de Flandes tras hacer San Remo. Madre mía si este calendario se lo hubiera propuesto hace siete u ocho años. Pero hay más, estará en el Tour, “para ayudar a Nairo” dice como dijo antes del último, y los Juegos. Preguntado por la Vuelta, encoge hombros…

El bloque pierde músculo con la salida de Beñat Intxausti y suelta lastre con Igor Anton, que espera una sorpresa de mercado, y John Gadret, corredor que llegó con sus mejores años ya consumados y ahora luce en ciclocross, donde fue un top 10 no hace tanto. Para compensar, vuelve al redil Dani Moreno, que cambia cromos de líderes, su “entente” con Valverde en Lombardía fue un entremés y Carlos Betancur, una moneda al aire que viéndole puede incluso caer de canto. El meollo en los de siempre: Castroviejo, los Herrada, los Izagirre,…

No obstante lo que más nos gusta de este Movistar, que mete blanco en su maillot, es el cuarteto de jóvenes que empuja. Dos ganadores del Tour del Porvenir, en la época más magra de la cantera del ciclismo español, Rubén Fernández y Marc Soler a los que se les añaden Jorge Arcas y Antonio Pedrero, un corredor que ha hecho malabares para llegar hasta aquí.

En definitiva buen bloque y un vaticinio, cuando hagamos balance en un año, es muy complicado que no vuelvan a ser el mejor equipo del mundo -título UCI- porque capitalizan casi todo el talento que surge a este lado de los Pirineos, el problema que no habrá oportunidades buenas para todos, y le suman excelentes ciclistas foráneos, no obstante un premio gordo se impone y ese no es otro que París y el amarillo por sus calles.

Imagen tomada del FB de Movistar Team

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