Mr. Cavendish, lecciones las justas

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Hay en el pelotón una moral intangible, no visible. Pero se palpa. Ausente a simple vista, aunque se respira,… una especie de decálogo evanescente. Emanado de ciertos ungüentos y matrices anglosajonas que manejan la verdad como suya, absoluta e inequívoca…

He leído que estos son muy sabidos, que marcan distancias, que ejercen de jueces, que machacan el sur como quien apolilla su camastro. Quieren que todo transcurra según su concepción, al dedillo de lo que ellos entienden por ciclismo. Con tota exactitud.

Hacen bien en imponer sus tesis. Van camino de ser hegemónicos. Llegan desde varios frentes, asaltan por las islas británicas a la Europa continental. Soplan desde las antípodas, surgen de ultramar, al otro lado del Atlántico, norte. Sus estructuras manejan pasta. Permiten imponer el talonario para traerse lo mejor de aquí y de allí. No tocan mucho el percal latino, huele mal según ellos, aunque hay excepciones. 
Pero para su desgracia el ciclismo se desarrolla, en parte importante, en países de raíz latina. Vaya, lástima. Sí, en caso de que quieran dotar de grandeza sus proyectos deben ganar en el Giro, apuntar al Tour, buscar suerte en la Vuelta. Es lo que hay. En esto juegan en campo contrario. Los grandes monumentos del calendario son europeos, latinos para más señas, salvo Flandes, un apéndice podríamos decir del influjo mediterráneo. Los tercios latinos también hacen mella en la campiña flamenca. Hay que joderse. Tienen que rodar sus preciosamente inflados tubulares sobre las polvorientas rutas de la vieja Europa, para su desgracia y para siempre, añado. Esto cuna del ciclismo que hoy conocemos y al que ellos se auparon en marcha.
Tenía ganas de escuchar, o leer, a Marck Cavendish tras su brutal caída en la última jornada danesa del Giro en marcha. El de Man puso el pájaro a piar y vía twitter pidió la expulsión de Ferrari de la carrera. La culpa es del caballero rampante. Yo creo que en esta ocasión sí. Ferrari cambio indiscriminadamente la trayectoria con la carrera a 75 por hora y las pulsaciones rozando las 190. De ello no hay duda. Yo si fuera juez, me mojo, lo enviaría a casa a pastar. Tamaño error no se justifica diciendo, “es que yo no sabía…”. Cav dispara indiscriminadamente. El año pasado ya puso de vuelta y media a Alessandro Petacchi, de quien tengo entendido nunca se ha metido en un berenjenal.
Los italianos han sido siempre elementos de cuidado en las volattas. Les va el tema de la velocidad, de jugársela. Sin duda aquí Cavendish, un excepcional sprinter, de los que en la historia habrá cinco o seis, tiene razón. Pero lamentablemente esto no deja de ser la otra cara de la misma moneda. Sí, sorry mister. Años atrás se le conoció por sus salidas de tono, hirientes en lo moral, y más tarde por las vejaciones que Ud. y sus gregarios han infringido a la concurrencia. Él veló, siendo corredor del T Mobile, paradigma de la transparencia, por un ciclismo limpio ¿de qué?, ¿sólo de dopaje?. 
No hace mucho escuché a Oscar Freire despotricar sobre lo descerebrados que eran los actuales sprints, que no le compensaba entrar a jugarse la vida en cada volatta. Tal descontrol llegó con ciertos personajes, Cavendish entre ellos. Recordemos los cabezazos de “su” Renshaw en el Tour, o la terrible llegada de Suiza donde Cav trazó con la misma impunidad que Ferrari cuando se sintió amenazado por Haussler. “Si no gano yo que no gane ni Dios”. Aquello también fue una guarrada. Como la de Ferrari. Le tendrían que haber mandado a su archipiélago medio año. Sea como fuere la vida nos sitúa a cada momento en un costado u otro. Esto la vida. Esto es ciclismo. 

1 COMENTARIO

  1. No me gustan las llegadas al sprint… pero no me pierdo ninguno, verlos me pone los pelos de punta.La cara de Cavendish el otro día tras la caida era de verdadero "cabreo". Puede que en esta ocasión Ferrari no lo hiciera bien; pues vaya por cuando él hace lo mismo.Estoy con Freire, ellos mejor que nadie saben lo que hay y hasta ahora el español se ha tenido que sacar las castañas del fuego el solito, mientras que Cavendish es todo lo contrario… todo preparado, como tu dices "con toda exactitud". Es posible que el otro día le fallará su "tren" y por eso terminó en el suelo. É la vita.

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