Nairo se emancipa

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Muchas cosas confluyeron el sábado en el corazoncito de un país relativamente joven como Colombia. Nairo ganó el día que allá, al otro lado del océano, a miles de kilómetros, se celebraba el día de la independencia de Colombia. En julio de 1819 los poseedores legítimos de esa tierra se deshicieron la presencia española culminando en el proceso de emancipación latinoamericana.

Pero es que además el mejor ciclista joven de este Tour es originario de Boyacá, allí donde el libertador Simon Bolívar se hizo fuerte y deshizo  ese proceso iniciado por unos aventureros que llegaron en tiempos de Carlos V. Y para enredar este culebrón de cientos de años, valga demostrar que Nairo se debe a una multinacional sita en el corazón del antiguo Imperio.

Aunque quizá anecdótico, todo este embrollo histórico sirve perfectamente situar a Nairo, el jovenzuelo del Tour que ha conquistado corazones y algo más tangible como una segunda plaza, el maillot blanco, el maillot a puntos y una etapa en este Tour. Todo a la edad de 23 años, en lo que viene a ser una temprana explosión como pocas veces hemos visto y quizá sólo en Alberto Contador, en 2007, hayamos visto en tiempos recientes.

Explotar joven en ciclismo no es una bicoca. Se te suponen maneras, y obviamente las demuestras rápido. No deja de ser un arma de doble filo, sin embargo entendemos que Nairo ha ido caer a una estructura que gestiona los ciclos del ciclista como pocas. Vimos por ejemplo como lo hicieron con Miguel Indurain, su mejor perla de siempre y ello es una garantía. Tanto en el caso del navarro como en el del colombiano, las cosas parecen similares, ambos son grandes perlas que conviene pulir. A Indurain le limaron los kilos que le lastraban en las subidas, a Nairo convendrá impulsarle en las cronos para cerrar el círculo.

A pesar del trabajo por hacer, el presente del colombiano es halagüeño. Presenta ingredientes suficientes. Por ejemplo tiene pegada, algo que ahora mismo subiendo sólo tienen los tres integrantes del podio y quizá Vincenzo Nibali. Pero también atesora una excelente gestión mental y muy buen manejo de situaciones complicadas como la jornada que eliminó a Alejandro Valverde y le dio los galones del equipo en exclusiva.

No obstante es joven y ello implica desconocimiento lógico de muchos de los contextos que se dan en una carrera. A pesar de su innegable madurez, le faltan vueltas de tuerca, lo que vendría a ser un hervor en la adversidad. Su trayectoria es ascendente, cada año mejor el anterior, cada actuación refrenda la penúltima, pero crecer hasta el infinito es imposible. Que mire a Alberto Contador y sepa qué fácil es caer en el olvido y ser presa de la crítica a las primeras de cambio.

Con todo, Nairo ha sido la sensación del Tour. Sin dudarlo de un momento, de uno entre un millón, nos quedamos con lo que aporta de nuevo y fresco. Es un producto con un potencial enorme que encima se vende humilde y desprovisto de ornamento. Hubiera mediado o no el pinchazo de Alejandro Valverde, su calidad es incuestionable, no admite discusión y tarde o temprano hubiera emergido con o sin el murciano en liza. Este maillot blanco vino para quedarse.

Foto tomada de www.aldia.cr

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