Nibali existe

0
5
vistas

Hace dos años Vincenzo Nibali era un ciclista que acostumbraba a disputar en lo que tomaba parte. Ganó una Tirreno memorable, que aún perdura por esa jornada loca camino de Port Sant Elpidio, luego se vistió de rosa Giro hasta el final, con varias etapas marcadas por el nieve y el frío extremo. A grandes rasgos siguió brillando, esta vez en la Vuelta a España, donde Chris Horner se le cruzó, y luego en el mundial, condicionando el desenlace tras un increíble tras coche que le sacó de estar eliminado por una caída y le situó en cabeza en el tramo decisivo.

Sea por lo que fuera hace un año por estas fechas las cosas no iban bien para el siciliano. Acostumbrado a dirigir el equipo como compitió en su día, Alexander Vinokourov no tuvo problema en meter presión a su estrella en la búsqueda de unos resultados que no llegaban. La primavera pasó anónima para el siciliano, sin dar muestras de un mínimo nivel. La cosa pasó de castaño oscuro en el Dauphiné, donde la guerra mundial emprendida por Froome y Contador demostraba que el italiano de Astana estaba lejos, muy lejos de los dos grandes. Luego llegó el Tour y…

El domingo se le vio en la Amstel, delante, mandando e incluso cruzándose de forma poco educada, aunque en el fondo tuviera razón, a Tony Martin, cuando el alemán, entiendo que siguiendo órdenes de equipo, se negó a colaborar con él. Nibali atacó a 36 kilómetros de meta y se mantuvo la mitad de ellos en vanguardia. Es curioso, la Amstel, incluso por delante de Lieja, es la carrera que más gusta a ganadores del Tour. El gusanillo lo probó Lance Armstrong, incluso antes Bjarne Rijs, y ahora el siciliano, un ciclista que como los citados vive con el resoplido de la sospecha en su oreja.

En breve, se fallará la suerte de Astaná en el World Tour. Nibali ha llevado un plan inmaculado hacia la defensa de su victoria en el Tour. Cada poco aterriza en el Teide, la Meca de los campeones, en lo que tiene que ser una superpoblación de estrellas según que épocas. Nibali admite cierto stress, desde hace un tiempo “todos me preguntan” por ello, por la podredumbre que ha rodeado Astana desde tiempos inmemoriales y que Alexander Vinokourov no parece el más adecuado para gestionar.

El plan inmediato de Nibali se centra en Valonia, con el objetivo de ganar al fin un monumento. La Lieja la tuvo cerca hace tres años hasta que se desfondó cerca de meta y se vio superado por Maxim Iglinsky, con el tiempo uno de los “Astanas” que hizo pitar la máquina y auténtico “carbono 14” en las raíces del equipo, pues ya estuvo en aquella edición de 2007 en la que el equipo tuvo que salir precipitadamente del Tour por el positivo de Vino. Iglinsky lo ha visto todo. Lo sabe todo.

Para Nibali luego vendrá Romandía –donde se cruza con Nairo Quintana- y posteriormente retiro de dos semanas largas al Teide. Quizá entonces se sepa la resolución definitiva sobre Astana, equipo que antes o después caerá porque es objetivo de la UCI. Cuando caiga ya se hablará de su futuro, mientras su presente se escribe en azul celeste.

Imagen tomada del Facebook de Astana

INFO

Una bolsa para que sólo te preocupes de pedalear 

2Organiza y lleva todo lo que necesitas en desplazamientos diarios por la ciudad. Mantén los bolsillos de los pantalones libres para pedalear con más comodidad. Una bolsa de tamaño mayor que te permite llevar tu Tablet, libros, libretas y otros enseres.

Deja un comentario