Nibali y los malos momentos de Froome

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Dice Nibali que sin ese equipazo Froome posiblemente no hubiera ganado cuatro Tours y la Vuelta, hace escasamente un mes. Lo dice aquí, y en cierto modo le doy la razón.

El italiano es ahora mismo top 5 en el ciclismo mundial. Sabe de lo que habla, y habla de lo que sabe. Él más que nadie sabe lo que es correr contra un muro de tres o cuatro gregarios que rodean a tu principal rival. Segundo en la Vuelta, Nibali argumenta un hecho irrefutable, en esa debilidad que todos los grandes tienen en una vuelta de tres semanas, Froome nunca está solo.

Y es cierto, indiscutible. Mirad para atrás, escrutar lo sucedido.

Es posible que, a pelo, mano a mano, Chris Froome sea mejor que sus rivales, pero a nadie se le escapa que si el Team Sky maneja más de treinta millones de presupuesto y el Bahrein poco más de la mitad, la guardia pretoriana cumple esa proporción en efectividad y presencia.

El Sky tiene dinero para pagar y hacer renunciar a sus aspiraciones a ciclistas como Landa, Kwiatko, Poels o Nieve, por citar algunos, que hay unos cuantos más. Y ese margen es lo que vemos caer a plomo cada vez que las grandes carreras entran en el tramo rojo, en el zaguán de lo decisivo, ahí donde se supone que deben quedar los mejores y vemos a tres o cuatro ciclistas del equipo del líder, pertrechando y llevando el tempo.

Quitar un ciclista por equipo en las grandes vueltas es un paso, el siguiente es poner algún techo de presupuesto que si no limita al menos maquilla tantas diferencias, ocurriría que si las cosas vienen por ahí, veríamos posiblemente más igualdad y mejores carreras, y la prueba la tenemos cercana, allí donde no ha habido un gran bloque o un líder que imponga de sobremanera, se ha visto un gran espectáculo, para muestra el Giro 2016.

Ya sabéis que aquí pocas veces hemos sido objetivos con Nibali, un ciclista que sencillamente nos enamora, por ser muchas cosas, pero sobre todo, uno de los pocos que tiene capacidad y madera para brillar en todo tipo de carreras, si me apuráis incluso hasta en el pavé, algo inaudito. Recordad el Tour de 2014, entre héroes caídos, barro y locura cuando emergio en el adoquín que iba a Arenberg.

A Nibali muchos le reprochan que no ha ganado una grande este año, pero ha sido podio en dos y ha sumado sendas etapas, junto a Lombardía, donde corrió marcado y donde se desquita de años aspirando a monumentos sin fortuna, fue podio en San Remo y Lieja. Pocos pueden exhibir este bagaje…

Imagen tomada del FB de Il Lombardia y La Vuelta

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