Nibali se la cargó con todo el equipo

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La primera etapa válida para la general de la Vuelta a España dio una sorpresa mayúscula con la expulsión que Vincenzo Nibali se ha ganado a pulso, con premeditado indisimulo, y la aquiescencia de su equipo Astana, un conjunto que acumula tantas irregularidades -positivos, asunto Boom al inicio del Tour- que su sola pertenencia al WT desacredita el circuito.

La expulsión, aunque escandalosa, es justa y necesaria, como dirían en misa. Lo de Nibali es una maniobra irregular que abre muchas, pero que muchas, conjeturas. Por ejemplo la impunidad que demuestra, haciéndola al frente de un grupo numeroso en el que todos le estaban viendo ahí, en vivo y en directo. Su descaro despierta aquello de la “omertá” en el pelotón porque cabria cavilar si alguno de los que estaban con el italiano, lo hubiera denunciado o si se hubiera mirado hacia otro sitio como ocurre  en muchas ocasiones.

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Ciclistas acoplados a un coche parecen ser un paisaje común en muchas carreras. Nibali lo dijo. No se tramitan muchas sanciones, menos expulsiones -la de Rojas en el Tour de 2014-, pero existir, existen. La leyenda habla de Mark Cavendish, el “maestro remolcador”. Incluso fue pillado en un Tour de California y sancionado con la ultima plaza.

En el caso de Nibali la cosa se ha ido cociendo poco a poco. Lentamente, sin prisa. Sus “tras coche” han sido antológicos, al punto de ser decisivos para el desenlace de un Mundial, el de Florencia de hace dos años. En el último Tour los ha hecho, con las cámaras “LIVE”. En otras carreras también. Sé que no es lo mismo que ir tras el coche que agarrarse, pero un tras coche es como el paso previo a lo que ha pasado caminito del Rey. Y tened la seguridad de que no lo hemos visto todo.

Cuando se le acaben los compañeros a Nibali siempre le quedarán los coches #laVuelta

Nibali ha durado poco, un suspiro. Con él se va fuera Shefer, que completó la acción poniéndose al lado y llevándolo. Hace falta ser inconsciente, hacer algo así y esperar que no te vean, con los helicópteros y todos los tiros de cámara mirándote. El Astana será un gran equipo en medios, pasta y nombres, pero es una “casa de putas”, como bien quedó demostrado en el Giro o los talegazos que lanza Vinokourov a capricho. Que Nibali se espere lo peor de su jefe, le va a dar hasta en el carnet. 

El mejor equipo, sobre el papel de la Vuelta, queda tocadísimo. Fabio Aru deberá tomar los galones y veremos si Mikel Landa atiende a razones. Al alavés ya le arruinaron un Giro, una Vuelta el mismo año sería demasiado.

Imagen tomada de www.pelotoncafe.com

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2 COMENTARIOS

  1. Si algunos ciclistas y directores de equipo se creen con tal impunidad para cometer estas irregularidades delante de cámaras, jueces, rivales y público, qué no haran en circunstancias más discretas como autobuses o habitaciones de hotel…

  2. Ya que el ciclismo está mirado con lupa por los casos de doping, los grandes campeones podían ser o aparentar ser. Pero no, no hay manera.

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