Nibali y Evans siempre creyeron

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Muchos borrones y notas opuestas en el cuaderno de esta larga y cronometrada jornada que da inicio a la segunda parte del Giro de Italia. El día que las cámaras se olvidaron del titular de la maglia rosa, Beñat Intxausti, la primera grande de la temporada, cronológicamente hablando, presenta un panorama terriblemente atractivo a dos semanas de culminar en Brescia.

Hubo unos días que todos pensamos que las cosas serían sencillas para Team Sky. No fue hace mucho. Recuerdo ese fin de semana que solapaba Tirreno y París-Niza. Pedimos paciencia, el año es largo, las circunstancias diversas y muchos los rivales que esperan en el camino. Entre otros por ejemplo dos que probaron el jarabe de ricino de los ingleses.

Vincenzo Nibali, todo corazón, un ciclista de los de antes. Salió a quemar las naves y a pesar de casi naufragar en la segunda parte de la crono, se va de la misma vestido de rosa, cuando en sus pronósticos previos estaba el amortiguar en lo posible la desventaja que teóricamente le sacaría Brad Wiggins. Nibali tiene por delante lo que le gusta, que es en esencia similar a lo que hemos presenciado hasta la fecha –un recorrido con putadas por doquier- aunque con el añadido de una dureza infernal.

Tirreno Adriatico 2011

Luego está Cadel Evans, ese ciclista que es una sombra, que nadie espera, con el que nadie cuenta, pero que surge siempre delante. Agonístico, de perfil bajo, firmó la crono que esperábamos para situarse como la alternativa al hombre que Italia pone en liza para recuperar su Giro. No esperen grandes acciones, ni movimientos suicidas, sin embargo su perenne estampa seguirá la rueda de los mejores y hasta es posible que en el último golpe de riñón los supere.

Tanto Nibali como Evans probaron las terapias de choque de Sky. Muchos en su lugar probablemente habrían bajado los brazos, ellos sin embargo siguieron a lo suyo y ahí están, reforzadísimos frente a los hombres de negro que una vez más, dos años después, han podido pecar de ser excesivamente celosos del guión inicialmente escrito. La crono de Henao, de no haberse empañado con las servidumbres de la loca jornada del viernes, le habría valido estar al nivel de Evans y Nibali, sin que la teoría diga que es inferior a ninguno de los dos con el recorrido en la mano.

A Bradley Wiggins se le ha revelado hasta la tecnología. El cambio de bicicleta posiblemente le haya costado un triunfo parcial que situado en perspectiva le habría devuelto a la lucha por la general que vino a conquistar. Al Sky le cabe el doble reto de recuperar moralmente a este peculiar ciclista y ponerlo en disposición de luchar por una victoria que se le ha puesto muy complicada. Valoremos el hecho que los ingleses siguen con tres en el top ten. No obstante que Wiggo tenga en cuenta que si es capaz de voltear la situación, como por ejemplo Miguel Indurain no fue capaz en 1994, tendrá una buena historia que contarles a sus nietos.

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