No es tan sencillo como cree Oleg Tinkov

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Clico en Google “Nico Verhoeven”. Surge el enlace de la Wikipedia. Sondeo. Buen ciclista profesional, a caballo entre los años 80 y 90. Palmares correcto. Le recuerdo buen rodador, el típico caballo trotón que causaba estragos en el pelotón y cronos por equipos cuando enfilaba la cabeza del grupo. Sus equipos así lo confirman, en especial el PDM. En el cuadro de sus actuaciones en las grandes carreras destacan tres abandonos en el Mundial y dos, uno de ellos muy significativo, en el Tour  de Francia.

En concreto me llama la atención su abandono en la edición de 1991 cuando se debía a los colores del mentado PDM. Recordaréis aquella salida por la puerta de atrás. El equipo patrocinado por esas prehistóricas cintas de vídeo se fue en medio de circunstancias muy poco aclaradas. Se arguyó una intoxicación sin embargo recuerdo que entonces, a mis 14 años, fue la primera vez que oí hablar de EPO. Sí la famosa sustancia que en esa época parecía vivir una edad de oro sacando caballos de auténticos podencos.

Dando instrucciones

Sea o no culpable en aquella historia, Verhoeven estuvo allí, puso los pies en polvorosa y se fue del Tour, como Erik Breukink, como Raúl Alcalá. Aquel PDM fue un equipazo y esa mancha fue grande, enorme. De hecho dejó de existir ese mismo año. Hoy Nico Verhoeven es director del Belkin, ex Rabobank, y mentor de Juanma Garate. Hoy Verhoeven dirige un equipo de tremendo potencial y calidad humana. Un día dice que Garate es un gran capitán y al siguiente el ciclista se mantiene en un limbo contractual.

Todo este preámbulo viene a cuento por lo que el otro día argumentó Oleg Tinkov diciendo que “el pelotón terminaría sin directores si se indaga en el pasado”. A mi entender tiene mucha razón el magnate ruso, pues esto no deja de ser una caza de brujas, sin embargo el problema viene cuando muchos de estos directores dan lecciones a sus ciclistas y aficionados. Deslegitimados por su pasado, si su labor se ciñera a una gestión profesional y humilde del grupo humano que les ha tocado en suerte, sería todo mucho más sencillo. Y el propio Tinkov lo tiene sencillo para comprobar lo que decimos cuando su hombre al volante, Bjarne Rijs, ha sido pillado en tantas contradicciones, cuando no acusado directamente como hace Hamilton en su libro, que cualquier cosa que diga será mirada desde la deshonra de ser un ciclista que ganó un Tour hasta arriba de todo.

Por eso, y apreciando el valor de Tinkov al intentar pasar página, el ciclismo debe ser como la mujer del César, es decir: ser limpio y parecerlo. Y mientras algunos sigan pululando el ciclismo contemporáneo podrá ser el más limpio de la historia que no lo parecerá a ojos de muchos.

Ya tenéis vuestro equipo para las clásicas???

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