No ha sido una primavera cualquiera para Peter Sagan

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Con el epílogo de Roubaix, la parte del adoquín echa el cierre y la campaña mira otros parajes, apunta las Ardenas, tan cerca de Flandes y Roubaix sobre el mapa, tan lejos en esencia, y luego ya pensará en en ciclo de las tres grandes que empieza por el Giro que tiene en breve sus previas habituales en el Trentino, este año con nueva denominación, y Romandía.

Peter Sagan, como era de prever, ha sido pieza clave en este periodo de monumentos. Lo ha sido yo creo que para bien, pues como dijo el domingo Alix “cuando Sagan pincha, es como el vuelo de una mariposa, repercute en toda la carrera”, una afirmación muy cierta que nos pone sobre la mesa sobre el ciclista mas carismático del momento y creo que en mucho tiempo.

Sagan saca en claro un nuevo podio de San Remo y Het Niuewsblad, el tercer peldaño de Wevelgem y la victoria en la Kuurne. No es mal botín, pero tampoco tomamos por buenas esas palabras de que lo importante es el espectáculo, porque sabemos perfectamente que esta gente corre para ganar, y si acaso entretener, pero nunca lo segundo en primer lugar.

Sobre el papel creo que Sagan he corrido como debía y a veces también podía. Aunque en Wevelgem tuvo ese cruce de cables con Terpstra mientras partía Van Avermaet, siempre que ha podido, Sagan ha tomado la iniciativa sin esperar gran cosa de sus compañeros de viaje. Fue generoso cuando le ganó GVA en la Het Nieuwsblad, igual que con Kwiatko en San Remo. Nadar y guardar algo debería ser el punto que manejara Sagan, pero hasta la fecha no le ha sido posible. A Van Avermaet le ha llevado mucho tiempo conseguir ese estadio entre esfuerzo y racanería, el polaco sin embargo es un maestro, y rara vez da una pedalada de más si no es por un buen motivo. Son por otro lado, los dos rivales que más veces le han ganado y frustrado, cosa que ya deja de ser casualidad.

También tomó el mando en Roubaix, pero este domingo tuvo una mala suerte monumental, con dos pinchazos muy inoportunos, sobre todo el segundo cuando iba escapado y con opciones de despegarse de todos. Los elementos están para combatirlos como mejor se pueda o se sepa, pero cuando se sitúan uno tras el otro y te abordan a cuchillo es sencillamente imposible sacar la cabeza. Sagan, otras veces ácido, admitió la situación: “Vendré el año que viene”. No cupo darle más vueltas.

Un componente de Sagan esta primavera, inédito en la anterior, fueron la enfermedad y las caídas, elementos que lo humanizan frente al mayestática primavera que se marcó hace un año. En la Strade abandonó, en Harelbeke se cayó, lo mismo que en Flandes cuando iba lanzado a por Gilbert en el Kwaremont con GVA y Naesen a rueda. No tuvo fortuna, es cierto, pero es que Gilbert los puso al límite a todos, tanto que cuando emprendieron la persecución a tope hiló tan fino que vino el enganchón o lo que fuera para arruinarle la defensa del título.

Pero también estuvo el Sagan declarativo, el ciclista que en caliente no sabe enfriar como harían otros y suelta la perla que le viene en gana. La cima estuvo en Wevelgem, demostrando que niveles de tensión se viven en la ruta y en especial él, tan seguido por todos, tanto rivales como prensa y afición. No tuvo razón en ese momento, pero seguro que tenía sus razones para hacerlo. Yo creo que a veces se hastía del personaje creado, pero él y nadie más que él lo ha hecho y eso le acompañará siempre.

Al final por eso, cada vez que pasamos balance a Sagan decimos lo mismo, pasará lo que tenga que pasar, pero es que es joven, sigue siendo joven, no el más del lugar, pero aún tiene margen y años para llegar a lo que muchos creen que puede conseguir. No obstante sus problemas para ganar monumentos realzan aquellos que, como Boonen, los han ganado hasta siete veces. Y es que aunque parezca lo contrario, nadie pudo pensar que esto iba a ser fácil.

Imagen tomada de @Digitalclickx-RVV

INFO

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