¿Por qué no me convencen los carriles bici?

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Dos años y medio viniendo a trabajar de forma más o menos habitual en bici me han hecho ver cómo ha ido evolucionando el uso de la bici en la ciudad, por otra parte son también muchos años viendo los distintos engendros de vías ciclistas con los que los ayuntamientos intentaban atraerse un buen puñado de votos en cada cita electoral.

Salvo infraestructuras muy específicas, amplias, completamente separadas del tráfico y con un número limitado de intersecciones, aspectos prácticamente imposibles de cumplir en una vía de carácter urbano, los carriles bici resultan claramente ineficientes y en ocasiones añaden más peligrosidad de la que restan. Son varios los motivos, por su estrechez, por las innumerables intersecciones, por la presencia de peatones, etc.

Sin embargo, el verdadero problema de estos carriles bici es que sacan a la bicicleta de la calzada, restándole esa legitimidad que nos da el código de circulación al ser considerados como vehículos de pleno derecho. Es algo que he podido vivir de primera mano en países de tanta tradición en el uso urbano de la bici como puedan ser Alemania o Bélgica. Allí existen multitud de vías ciclistas de mejor o peor factura, pero en el momento que te ves obligado a circular por carretera os aseguro que se pasa bastante tensión, incluso para alguien acostumbrado como yo a circular por Madrid.

La separación lateral por parte de los vehículos en estos países es inexistente, los arcenes por lo general ínfimos, en resumen, somos elementos extraños a la carretera. En España, pese a la problemática con el aumento de accidentes nos podemos considerar bastante privilegiados y sinceramente, por lo general el respeto es bastante amplio. Lamentablemente sólo hace falta un cafre para causar un accidente grave. Sin embargo, por lo general en zonas transitadas por ciclistas, y cuanto más lo son más patente resulta, los conductores mantienen un comportamiento razonablemente respetuoso.

Volviendo a Madrid, es algo que he podido apreciar en los últimos años gracias a la proliferación de bicis que ha supuesto el servicio público de bicis eléctricas BiciMad. El dato es que no recuerdo la última vez que tuve un incidente con un conductor por mis recorridos habituales, algo que sin embargo contrasta con la situación cuando entro en Leganés, la ciudad periférica en la que resido. El mero hecho de convertir a la bici en parte de la circulación, algo a lo que han ayudado los ciclocarriles, esencialmente el carril de la derecha señalizado como tal, ha hecho que para los conductores seamos ya parte habitual del tráfico.

Como pescadilla que se muerde la cola esto ha hecho que aún haya más bicis presentes en la circulación y que a su vez éstas se sientan cada vez más seguras como parte de la circulación. De hecho, yo incidiría en hacer ver esto a los muchos ciclistas que aún siguen haciendo uso de la acera y que suponen un punto al que agarrarse los críticos con la bici en ciudad.

El otro es el respeto a los semáforos, por suerte un mensaje que poco a poco va calando entre los ciclistas (no así entre los usuarios de bici más ‘casual’ o de moda pasajera o que consideran la bici como una expresión alternativa). De hecho en mi grupeta antes era raro parar en un semáforo y ahora se para en todos.

¿Significa esto estar en contra de los carriles bicis?. Como toda herramienta de regulación del tráfico si se usan bien no. Si cumplen las características mencionadas arriba pueden ser un buen elemento vertebrador, por ejemplo para conectar la ciudad con la periferia en los tramos interurbanos que en las grandes ciudades a menudo están surcados por autovías o amplias rondas en las que la alta velocidad de los vehículos desaconseja la circulación de bicis.

Aunque quedan muchas cosas que hacer, pienso que hemos avanzado bastante en la normalización del tráfico de bicis en las ciudades. Obviamente la crisis ha sido un acicate para que muchos dejen de lado el vehículo a motor. Es el momento de aprovechar este aumento de bicis en nuestras ciudades para seguir favoreciéndolo con medidas que ha probado su funcionamiento como los ciclocarriles mencionados, dar más facilidades al transporte intermodal o incluso introducir beneficios fiscales a quienes acudan en bici como se ha hecho en otros países.

Por Sergio Palomar, director de Bicisport

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1 COMENTARIO

  1. Totalmente de acuerdo. Muy buen artículo. Mi experiencia es exactamente la misma. Cada vez más respeto de los conductores y cada vez más respeto nuestro de las normas. Los carriles bici están bien para unir pueblos periféricos con el centro o para salvar las autopistas que nos tienen rodeados, pero nunca dentro de la ciudad y menos ahora que hemos conseguido por fin recuperar nuestro espacio en la calzada.

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