No todos los caminos llevan al Tour

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Desde tiempos inmemoriales, el camino que guía la suerte del ganador del Tour es una especie de alquimia indescifrable donde pocos saben dar con la fórmula de acertar. Legiones de especialistas en las más diversas ramas trabajan con el foco en ello, y al final es el corredor, sus piernas y sensaciones quienes al margen de lo científico manejan la carrera desde quien la sufre y padece en pos del éxito.
Con el ciclo primaveral ya consumido, a puertas del Giro, y por tanto con el Rubicón a punto de ser superado, estamos en disposición de analizar cómo algunos notables cimentan el asalto a la Grande Boucle dos meses antes de que ésta arranque en las calles de la afortunada ciudad de Lieja que tanto y tan buen ciclismo puede ver a lo largo del año. Como veremos, aunque la muestra numéricamente no sea muy grande, hay de todo, como en la viña del señor. 
Quiere el amarillo de la carrera mayor
Obviamente cualquier revista debe mostrar el ganador vigente en vanguardia. Cadel Evans es ahora mismo quien se puede permitir todas las frivolidades, pocas en su caso, del mundo. El perfecto australiano asoma a la campaña mucho más relajado que el año pasado si bien ello no le ha impedido mojar, lo hizo en el Criterium Internacional, donde añadió una nueva pieza de prestigio a su palmarés, pequeño en cantidad, pero valioso en calidad. Por lo demás Evans rara vez sale a rodar y si lo hace es por que la carrera le es muy desfavorable o su salud no es la óptima. No obstante, y aunque pueda parecer una impresión muy personal, la campaña tan mediocre de su equipo, el BMC, tan y tan alejada de las expectativas generadas, puede acabar condicionándole a modo de plus de presión sobre una posible aspiración a revalidar la corona en París.
En las antípodas del canguro rueda ese aristócrata de la bicicleta llamado Andy Schleck, un corredor cuya única meta en el ciclismo es poder optar al Tour, ganarlo son otras cuestiones, sin rubor a omitir las otras 49 semanas del año. A pesar de las promesas de intentar algo en la primavera, su naufragio ha sido tremendo y sólo el Tour le sirve para justificar otro año en blanco de victorias y performances de entidad. Un panorama similar al de su hermano mayor que ahora en el Giro buscará la forma de subir más allá de ese tercer puesto en la general del último Tour, premio que se nos antojó muy grande a sus posibilidades. Frank, dependiendo como sople el viento en Italia, quizá hasta se borre en el objetivo de ganar el Tour y le haga un favor a su hermano, infinitamente mejor dotado para ganar en Francia.
Nos topamos ahora con “le Sarkozy du péloton”, Thomas Voeckler, la esperanza franca junto a la de Pierre Rolland. Aunque sin estridencias ambos se han mostrado ya entonados en ciertas fases de la temporada. Si bien Voeckler fue la sensación del pasado Tour, a nadie se le escapa que sobre el papel Rolland parece mejor ubicado en la lucha por el mismo. Sea como fuere, aunque lejos de los grandes franceses, siguen un poco el guión de respeto y arraigo por la temporada ciclista.
El panel español ofrece más bien poco sin Alberto Contador en liza. De cualquiera de las maneras Samuel Sánchez mostró en País Vasco que su tan peculiar forma de planificar la temporada le permite estar a tope en la Itzula y desconocido en las clásicasposteriores con el pretexto de estar a tope en el Tour. Alejandro Valverde inició fulgurante la temporada, pero desde París-Niza parece algo enturbiado. No cabe duda de que pocos creen en sus verdaderas opciones en el Tour, pero él sigue en ello, empeñado en la empresa y enrolado en un equipo que le alimenta esas sensaciones. Una pena, como otras veces dijimos.
En esta línea de grandes nombres Braddley Wiggins oposita con deberes hechos. En menos de un año ha ganado  tres pequeñas vueltas (Dauphiné, Niza y Romandía) e incluso pisado el podio de una Vuelta tremenda. Su compromiso de intentar alargar más allá de su obsesión por el Tour lo bueno de este oficio es loable. Su campaña objetiva además una innegable progresión. Si salva el cartel de pupas, su temporada nos recuerda en mucho a la que llevó a Evans a ganar el Tour.
Como Wiggins celebramos también el compromiso y nivel de respuesta de Vincenzo Nibali, un corredor que lleva una temporada muy buena, mucho mejor que la precedente y que sinceramente merece un mejor resultado. Jurgen Van den Broeck también ejercita con fortuna dispar sus opciones en el camino hacia el Tour. No cabe duda de que en él no hay un ganador nato, sin embargo ejerce el rol de figura destacada que le toca desde que pisara el top 5 hace dos años, en la misma edición que aupó a Denis Menchov al podio, siendo el ruso uno de los grandes tapados de la temporada. Salvo en Andalucía, el flamante fichaje de los Katusha reposa entre algodones las opciones de asalto de la que entendemos será su última oportunidad de ganar el Tour, por muy atrevido que sea otorgar opciones in extremis a un ciclista, pues como ya hemos visto el éxito no avisa ni sabe de formulismos y llama a tu puerta cuando menos lo prevés y si no que se lo pregunten a Cadel Evans. 

3 COMENTARIOS

  1. Muchos nombres de favoritos y bastantes incognitas. Todos reservandose para esa ronda ciclista dejando el resto de carreras huerfanas.Da la impresión que todos siguen el metodo del "famoso americano" ya retirado…Habrá que esperar aún dos largos meses y mientras ver que nos depara el Giro que le tenemos a tres días.

  2. Es una pena que alguno de éstos grandes nombres preparen la ronda gala sólo por el hecho de ser más prestigiosa y dejen de lado para mí opinión la carrera de 3 semanas más bonita, el Giro. De los favoritos que se mencionan, creo qeu el principal es B.Wiggins

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