Omisiones ciclistas de las que duelen

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La omisión es un pernicioso ejercicio que en ocasiones encierra un objetivo más allá que lo que podríamos entender como “involuntario”. El ciclismo lleva un tiempo sacando titulares a porrillo gracias a las podridas catacumbas que tantos años le ha llevado granjear y que ahora, mucho nos tememos, desvincularse de ellas le va a costar un infierno.

Sin embargo no nos engañemos. Esto es una moda, viene y va. Si el ciclismo fuera lo único que atufa estaríamos convencidos de ser diana perenne, pero no es el caso. El foco se mueve, rastrea y registra con azaroso egoísmo. Allí donde hay sangre escarba, no hay otra. El vil metal empuja al sensacionalismo. Esto es negocio.

Por eso al final relativizamos todo lo que nuestros medios aportan de información ciclista a sus espacios. Sí, tan trillado está todo que hasta resulta estúpido hasta tomárselo mal. Muchos son los que dicen que si factores de crecimiento en el fútbol, que si Fabio Canavaro chutándose no sé, que si compra de partidos silenciadas,… pero qué más nos da. Primero, la desgracia del fútbol y deporte en general no exime al ciclismo de sus culpas y segundo mucho menos lo dejan en mejor lugar. Como bien dijo Cospedal “que cada palo aguante su vela”.

Pero al margen de citar a personas que nos quitan el sueño a diario, hay situaciones que duelen más. A veces llegas a ellas de la forma más absurda. Por ejemplo el site del Mundial de Balonmano que se juega estos días en España. Trasteando por aquí, por allí, fui a las sedes, entre ellas cliqué sobre Granollers, no sé el porqué. Simplemente cliqué.

Guion sencillo, fácil comprensión. Cada sede queda retratada en su cultura deportiva e historia vinculada a la misma. Vaya, esto es lo que dice:

 

Granollers es famosa por ser una ciudad de tradición deportiva. El club más antiguo es el Esport Club de Granollers, fundado en 1913. Veinte años más tarde se fundó el Club de Atletismo y a continuación, en 1940, el Club Atlético Granollers de baloncesto. El Club Balonmano Granollers se presentó oficialmente el 23 de julio de 1944

 

La omisión es clara. En ese baile de fechas que se instala en el franquismo de primera generación no se habla de la creación del Club Ciclista Granollers, una entidad que llenó y divirtió a muchos conciudadanos en esos años de penuria y desasosiego, a niveles incluso muy superiores a los actuales. En efecto, el ciclismo llenó la vida de esas personas, las sacó del tedio y aún hoy el club se mantiene vivo y a pleno pulmón. Incluso si escarbamos más, veríamos que fue en 1927 cuando el primer ente ciclista germinó en estas tierras. ¿Hablamos o no de tiempos anteriores a los citados en la entradilla de la sede? Por desgracia este ejemplo no es una excepción.

Con todo a un servidor le apura más esta omisión que todas las chorradas distribuidas tras el affaire Armstrong, pues es fruto de un desconocimiento estructural de quien se escribe algo. ¿Por qué diréis? Muy sencillo, porque de esta manera se omite el valor transversal del ciclismo y eso sí que es atentar contra la esencia del mismo, contra lo único verdadero que tiene: su historia.

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