Otro atropello “made in UCI”: el calendario mundial

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Ya tenemos calendario World Tour a punto de caramelo, no hay nombre más redundante ni original. Ciertamente uno no puede menos que sonrojarse ante ciertos descalabros que la federación internacional sigue acometiendo en pos de atropellar la esencia de este deportecentenario y de arraigo ancestral.
Il Lombardia, como ahora se hace llamar, sale de octubre para caer en septiembre. Entre el cambio climático y el desenfoque temporal ¿tiene sentido seguir llamándola “la clásica de las hojas muertas”?. El escupitajo sobre una de las grandes citas de la temporada, la última que moviliza las grandes figuras, se sostiene sobre la reedición del Tour de Pequín del 10 al 14 de octubre. Salvo don de la oblicuidad, el pelotón no puede competir al mismo tiempo en dos sitios diferentes, al menos no con el llenazo de figuras que exigirán los chinos y puestos a elegir mejor mover la ficha débil, el eslabón italiano, que ejercer a alquimistas con la nueva potencia. Como perla la renacida Vuelta a Polonia queda ensombrecida por el mismísimo Tour. Qué bienvenida fue esta carrera en el arranque del Pro Tour y qué ninguneada seis años después. Al  Giro le calzan de forma permanente la “amenaza fantasma”, el Tour de California, que aunque ausente de este calendario, es de facto la cuarta grande, cuyo horizonte seguro formará parte del calendario de objetivos de Andy por mor del patrocinador.
Ya en 2011 vimos la degradación de la París-Tours. Antes lo apreciamos con la París-Bruselas, por no hablar de las desclasificadas Milán-Turín y ex Het Volk, ahora Het Nieuwsblad por tema mercantil. Caen alguna de las grandes de siempre, aunque sus hermanas mayores (Roubaix, Flandes,…) luzcan lozanas. Hablar de Tours, Bruselas y Turín es mencionar clásicas centenarias, incluso la italiana mucho más que eso.
Hace tiempo perdimos en España un puñado de buenas carreras, algunas como la Setmana Catalana, con un historia de auténtico Tour sólo que a la puerta de casa. Y así seguimos. Nos cabe el consuelo de mantener cuota en el máximo circuito con una Vuelta a España al frente exhibiendo músculo mediático con rumorología constante sobre su recorrido, una carrera hecha de recortes de diario de cuyo puzle nos sale un mapa variante según las ediciones regionales.
Mientras nos enseñan planos desiertos surcados por serpientes multicolores y ciudadelas magrebíes abordadas por un amasijo de bicicletas, con la exigencia de primeros espadas en su cartel. La temporada ya no arranca en Mallorca, ni con la Marsellesa, ahora se hace en un semicriterium, con valiosos puntos UCI en juego, llamado Tour Down Under que premia la increíble apuesta de los australianos por este deporte.
En estas crece hasta el máximo estatus una carrera que sí está demostrando que si la vieja y apolillada Europa quiere, puede frenar esta sangría de emblemas de su ciclismo. El E3, ese gran premio bautizado por una vía de comunicación, asciende al nivel de las carreras que antes eran su espejo a base de trabajo e innovación. Y es que más que lamerse las heridas, la clave reside ahí, ante el imparable capital ruso, chino, árabe, australiano,… creatividad, cosas bien hechas, ser simples pero eficaces y sobretodo, sobretodo, darle al mecenas lo que quiere, retorno, y ello con el ciclismo es muy sencillo, mucho más que en otros deportes que mejor vendidos le han comido las migas al nuestro.
Y hablando de emergentes en el ciclismo hemos habilitado una tercera encuesta en este blog arriba a la izquierda sobre qué nuevos países –fuera de los tradicionales- creéis que se unirán con éxito al  ciclismo en un futuro no muy lejano. Invitados quedáis a apostar. 
Te haya gustado, o no, justo debajo podéis expresarlo. 

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