Otro día para enmarcar

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Si no lo habéis visto mirad un ratillo la etapa de la Tirreno de hoy. No es excesivo el tiempo que os llevará, porque la retransmisión pendió de un hilo hasta cerca de meta. El amigo Alix se subía por las paredes con la señal italiana. No sé qué le pasa a esta carrera que muere son su habitual crono de San Benedetto del Tronto, pero si en años anteriores le había tomado la delantera a su rival de calendario, la París-Niza, en esta ocasión las cosas sonrieron más a la prueba francesa.

Sin embargo lo poco que se vio mereció la pena, vaya que lo valió. Otro anticipo de lo que nos espera en primavera, otra persecución infernal, improvisada, nada serio, en principio, pero una encerrona en toda regla. La ubicación de un sprint intermedio en un paso por meta desencadenó lo inesperado. Lo que otras veces se resuelve en la caza de unos segundos, que siempre vienen bien, acabó siendo una carrera contra el tiempo.

Igual que Contador camino de Niza, Sagan pensó que todo segundo es bueno, habida cuenta de sus buenas cronos. Armó un ataque y en estas que se vio ahí con los Etixx, Stybar y el fenómeno Gaviria, Kwiatkowski y Van Avermaet. Una distancia modesta que rápido dejó de serlo y puso en aprietos al grupo.

Vincenzo Nibali, bocachancla en la víspera por la supresión de la etapa reina, y Bauke Mollema, un ciclista incapaz de asumir la iniciativa, buscaron enlazar. No pudieron porque el ritmo era endiablado. Valverde hizo amago, pero nada más. Lo dicho una persecución mortal, como la de Geraint a Contador.

Y ganó Greg Van Avermaet al “pólvora mojada” Sagan que tiene en el belga su pesadilla. Ya sabéis que no somos de crónicas ni relatos puntuales, pero si la cosa lo merece, nos apetece darnos el gusto, y sí, otra vez el ciclismo nos premió en las puertas de nuestra querida primavera.

Imagen tomada del FB de Tirreno-Adriático

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