Padres ciclistas, háganse a un lado

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Manuel Rodríguez Ayora nació en Madrid hace más de 65 años. Se instaló en Catalunya con ocho. Compitió en el Montcada, en el Ignis que Miquel Poblet importó. Granjeó un buen palmarés pues estuvo en liza hasta los 287 años. Luego entró como director de los equipos del Esport Ciclista Barcelona y colaboró en sus organizaciones. Incluso llegó a ser director del Colchón CR, equipo profesional en los años ochenta.

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Manuel Rodríguez Ayora es el padre de Joaquim Rodríguez, sí Purito, ese ciclista que busca su mejor golpe de pedal estos días por la Dauphiné. El año pasado Purito dio cuenta de una anécdota con su padre en una entrevista en Teledeporte. Se ve que, siendo amateur, una carrera no le fue bien al de Parets del Vallès. Joaquim montó el numerito en meta. Pataleó e hizo todo aquello que se atribuye a un niño. Su padre cayó. Cuando llegaron a casa, le dejó varias semanas sin bicicleta. No consentía que el crío montara esas escenas por que las cosas no le fueran bien.

Miren hoy quién es Joaquim Rodríguez. Miren la grandeza, por ejemplo, con la que asumió una derrota tan difícil de digerir como la que le aplicó Alberto Contador en la Vuelta a España. Meses después le siguen preguntando por ese día y no escurre explicaciones. Asume su culpa, porque además fue suya. No estuvo donde debió y le costó toda una Vuelta a España.

Estos días en Catalunya el calendario ciclista está algo cargado. Ojalá fuera así todo el año, pero nos queda el consuelo de que al menos durante un periodo la oferta de carreras sea la deseable. Al respecto recupero este extracto de Jesús Ruiz, presidente del Club Ciclista Sant Boi, en su muro de facebook:

 

Este fin de semana tenemos dos pruebas para cadetes en el calendario catalán, sábado CAMPIONAT COMARCAL y domingo CAMPIONAT DE CATALUNYA. He oído que más de un corredor apoyado por su papá (evidentemente no de nuestro club) no va a ir el sábado a correr para estar fresco el domingo para disputar los campeonatos regionales. Pues bien si por un casual el sábado veo que falta mucha gente, me voy a encargar personalmente de que ningún organizador monte ninguna carrera el año que viene, y que se nos deje de faltar el respeto a los que trabajamos para los hijos de los demás jueguen a ser ciclistas. Luego me tocará escuchar gilipolleces tales como: ” es que en Catalunya no hay carreras”, evidente, os las habréis cargado vosotros. Así esos papas podrán organizar las carreras que quieran para sus campeones, entonces se enterarán que el ciclismo, no son solo ellos. Así nos luce el pelo………

 

Creo no equivocarme si digo que en esto Jesús tiene toda la razón. Volvemos a pensar que nuestros hijos, muchos de ellos sin nada claro qué hacer en la vida, son ciclistas profesionales, o al menos eso les inculcamos con una medición de los esfuerzos que no es ni lógica ni normal. Sin desmerecer las carreras, ganar en juveniles o no me parece muy alejado de lo que el futuro puede deparar a los chavales. A todo ello se añade el siempre loable esfuerzo del organizador.

En este espacio que en breve estrenará formato hemos hablado muchas veces del papel de los padres en el ciclismo. Los padres son la pieza angular en este tinglado. Animan, educan y moldean los chavales. Los llevan a las carreras e invierten dinero en todo ello. Sin embargo, un servidor que tiene un crío que hace deporte, no ciclismo, pero sí deporte, lo único que le dice al oído al salir a competir es: “Pásatelo bien”.

Pues eso, que ni el mejor material, ni los ibuprofenos antes de la carrera, ni la medición obsesiva de esfuerzo. Son críos, sólo eso, están en manos, se supone, de gente experta, y en ellos debemos depositar todo aquello que nuestro conocimiento, por mucho que creamos que lo tenemos, no alcanza. Ánimo y no desistáis porque en la suerte de vuestros chavales está el suerte de este deporte.

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1 COMENTARIO

  1. Mi hermano pequeño ha hecho competición hasta sus 16 años y he acompañado el ciclismo de formación y las carreras menores. Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Muchas veces los padres quieren grandes campeones en sus hijos y se olvidan de la formación como personas.

    Saludo,
    Rui

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