País Vasco, la contracrónica

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Antes de disputarse la etapa decisiva, la sexta y última, bajo la exigente modalidad de contrarreloj sobre la distancia de 18,3 kilómetros, podíamos abrigar nuestras dudas en torno al resultado final. Era una incógnita la escasa diferencia de tiempo registrada entre el primero de la clasificación general, Henao, y el 14º, Samuel Sánchez, encerrados todos ellos dentro del minuto, cifra irrisoria tomando en consideración que la Vuelta al País Vasco tenía un recorrido de 845 kilómetros, distribuidos a lo largo de siete etapas.

La etapa de la verdad

Finalmente, el duelo se ha dirimido en justa ley a favor del veterano corredor Joaquim Rodríguez (35 años), nacido en la población de Parets del Vallés, amparado por una competición acusadamente de configuración montañosa. Se ha sentido particularmente cómodo para imponerse con todos los recursos de escalador a su alcance.

Se había tomado la libertad de adjudicarse la 3ª y 4ª etapa, con llegadas a la población de Zumárraga, y, al día siguiente, con meta al Santuario de Arrate, en el municipio guipuzcoano de Éibar. En el último día, no hay más, el ciclista catalán se impuso con una resolución extraordinaria al compás de las manecillas del reloj, con un segundo puesto tras el holandés Tom Dumoulin (24 años), una sorpresa, que supo sacar partido a su juventud. Nació en la ciudad de Maastrich, ubicada en la parte sur de los Paises Bajos. Este inesperado ganador parcial al son del veredicto del cronómetro, cuenta con un prometedor porvenir por delante.

Cuatro segundos de tiempo separaron uno de otro a la hora de hacer cuentas en torno a la denominada como la etapa de la verdad, que cerraba en definitiva el emotivo periplo vivido en tierras vascas, en donde la afición por el deporte de la bicicleta sobrepasa todos los cánones. Es algo que todos sabemos.

La pesadilla diaria

Cabe puntualizar que la Vuelta al País Vasco, que había reunido un lote de figuras de cierto prestigio y que celebraba su 55ª edición, discurría a través de un escenario complicado. Se puede afirmar que todas las etapas sin excepción se cubrían bajo un itinerario bastante intrincado con la inserción de numerosos puertos de montaña que constituían un buen aliciente cara a los aficionados allí presentes al borde de las carreteras. El marco, hay que decirlo, marcaba, día tras día, una pesadilla para los ciclistas obligados a subir y bajar de manera repetitiva a lo largo de cada etapa. No se salvó ninguno de la quema, diríamos en un sentido amplio de la palabra. Partieron de Bilbao, inicio de la prueba, un conglomerado de 152 corredores, encuadrados en diecinueve equipos.

Aparte de Joaquim Rodríguez, conquistador del máximo galardón absoluto con una ventaja de solamente 13 segundos, que es lo que realmente vale, sobre el colombiano Sergio Luís Henao (2º), vuelto a los ruedos ciclistas y recuperado tras una grave lesión de rodilla sufrida por caída la pasada temporada, debemos anotar a continuación los nombres del norteño Ion Izagirre (3º), que tuvo el honor de pisar podio; del otro colombiano Nairo Quintana (4º), la gran esperanza de nuestro ciclismo; del británico Simon Yates (5º), que nadie contaba con él; del veterano Michele Scarponi (6º), que ha conocido la luz, y del portugués Rui Alberto Faria da Costa (7º) y del polaco Michal Kwiatkowski (8º), que han sido campeones del mundo de fondo en carretera, respectivamente, en los años 2013 y 2014, una asignación respetable que no debemos olvidar.

Dando pasos hacia la historia

Quisiera cerrar este comentario dando algunos datos acerca de esta prueba que los vascos bien valoran y nosotros también. El primer vencedor, en el año 1924, fue el francés Francis Pélissier, un ciclista que sorprendió porque sus cualidades se amoldaban más bien a las carreras de configuración llana, cosa que choca cuando se habla de un triunfo conseguido en el corazón del País Vasco. Esta competición por tradición suele tener reserva en el mes de abril.

Con preferencia los españoles vienen imponiéndose en esta carrera. Con el triunfo de Joaquim Rodríguez, son un total de veinticinco los ciclistas que han logrado inscribir su nombre en el historial. La palma de victorias absolutas se la lleva José Antonio González Linares (1972-1975-1977-1978). Tras él, sobresalen el suizo Tony Rominger (1992-1993-1994), el irlandés Sean Kelly (1984-1986-1987) y Alberto Contador (2008-2009-2014).

Un elogio en el recuerdo

Es llamativo que esta competición por etapas fuera ensalzada por el novelista estadounidense Hernest Hemingway, en una obra titulada “The sun also rises” (El sol también sale), escrita en 1926, como consecuencia de sendos viajes que realizó por tierras de Francia y España, países que resaltó por su tipismo un tanto singular, según apuntaba en sus escritos. Describió con afinado acierto, entre otros varios temas, las fiestas de San Fermín, celebradas en la época veraniega de principios del mes de julio en la ciudad de Pamplona.

Por Gerardo Fuster

Foto tomada de www.diariocordoba.com

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