País Vasco, la contracrónica

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Antes de celebrarse la etapa decisiva, la sexta y última, corrida bajo la exigente modalidad de contrarreloj, con salida y llegada en la localidad guipuzcoana de Éibar, podíamos abrigar nuestras dudas en torno al resultado final ante la incógnita que representaba una diferencia de tiempo de tan sólo seis segundos entre el colombiano Sergio Luis Henao, líder en la vigilia, y el español Alberto Contador, que le venía pisándole los talones.

Han sido los dos justos protagonistas del periplo vivido en tierras vascas. Contador se impuso con un poder resolutivo extraordinario y al compás de las manecillas del reloj, última etapa, quedando el litigio debidamente aclarado en una conclusión muy emotiva bajo el entusiasmo de las gentes norteñas allí presentes. La victoria correspondió al mejor aunque mediara en el balance final una diferencia mínima entre uno y otro de una docena de segundos.

 

Cómo dar emotividad a la prueba

Cabe puntualizar que la Vuelta al País Vasco, que ha reunido un lote de figuras de cierto prestigio, celebrando su 56ª edición, ha discurrido a través de un escenario complicado. Se puede afirmar que todas las etapas sin excepción se cubrían bajo un itinerario algo intrincado con la inserción de numerosos puertos de montaña que constituían un buen aliciente para los aficionados y una pesadilla casi constante para los ciclistas obligados a subir y bajar con abrumada persistencia a lo largo de cada etapa en disputa.

Otro ingrediente que no ha podido faltar ha sido, por lo general, el tiempo reinante más bien lluvioso, especialmente en el último sector cronometrado que tuvo la prueba. Las carreteras sinuosas y estrechas en parte se transformaban como por arte de magia en verdaderos espejos resbaladizos que suponían un riesgo más para los esforzados hombres del pedal. Una muestra de ello fue precisamente, repetimos, la etapa decisiva de contrarreloj que los organizadores con oportunismo y habilidad colocaron en la última jornada para dar más agitación a la carrera. El esfuerzo individual cara al viento marcó la pauta que todos nosotros bien deseábamos.

 

A la cuarta va la vencida

El madrileño Alberto Contador, que en los albores de la presente temporada, venía persiguiendo con férrea voluntad un triunfo absoluto, léase Vuelta al Algarve (3º), París-Niza (2º) y Volta a Catalunya (2º), dio el golpe de gracia en el último asalto, la sexta etapa, a través de un itinerario nada fácil y con una dureza que se reflejó en los seis primeros kilómetros, una ascensión que se las traía, que favoreció en gran manera al ciclista madrileño ante el acoso que le ofrecieron los colombianos Sergio Luis Henao y Nairo Quintana, que no dieron, tal como se palpó, el brazo a torcer. No es ningún desdoro valorar la actuación de Henao, clasificado a fin de cuentas a 12 segundos del ganador de la competición, mientras que Quintana lo hiciera a 37 segundos.

A continuación como colofón final son dignos para ser nombrados el francés Thibaut Pinot (4º clasificado), el veterano catalán Joaquim Rodríguez (5º)el vencedor de la edición del pasado año-, su compatriota el ovetense Samuel Sánchez (6º), otro veterano de fuste, con 38 años a cuestas, y el portugués Rui Alberto Costa (7º).

 

Retrocediendo a su historial

Quisiéramos cerrar este comentario dando algunos datos acerca de esta prueba que los vascos bien valoran y que nos demuestran, una vez más, su denodada y admirable afición por la bicicleta. El primer vencedor, allí por el lejano año 1924, fue el francés Francis Pélissier, un ciclista que sorprendió porque sus cualidades se amoldaban más bien a las carreras de configuración más bien llana, cosa que choca cuando se habla de un triunfo conseguido en las tierras del País Vasco. Esta competición por tradición suele tener reserva en el calendario rutero en el mes de abril.

Con preferencia los españoles vienen imponiéndose en esta carrera. Con el triunfo de Contador, son un total de veinticinco los ciclistas que han tenido el honor de inscribir su nombre en el historial de esta prueba. Las palmas más destacadas en número de victorias absolutas se las llevan José Antonio González Linares (1972, 1975, 1977 y 1978), distinción compartida desde hoy por el hombre de Pinto, Alberto Contador (2008, 2009, 20014 y 2016). Tras nuestros dos representantes, figuran el suizo Tony Rominger (1992, 1993 y 1994) y el irlandés Sean Kelly (1984, 1986 y 1987), con tres triunfos cada uno.

 

Recordando al novelista Hemingway

Es llamativo que esta competición por etapas, la Vuelta al País Vasco, fuera ensalzada por el escritor estadounidense Ernesto Hemingway (1898-1961), en una obra titulada “The sun also rises” (El sol también sale), escrita en 1926, como consecuencia de sendos viajes que realizó pisando regiones pertenecientes a Francia y a España, países que resaltó por su tipismo un tanto singular, según apuntaba en sus escritos. Describió con afinado acierto, entre otros varios temas, las denominadas Fiestas de San Fermín, celebradas en la época veraniega y a principios del mes de julio, en la llamativa ciudad de Pamplona.

Su estilo descriptivo era diáfano y a la vez conciso, impregnado de un fuerte realismo literario. Sus escritos, bien es verdad, nos impactaron y fue novedad el de que hiciera alusión a los ciclistas, a los que llamamos comúnmente “Los forzados de la ruta”, un hecho que nos dio satisfacción y que ahora entresaco entre nuestros recuerdos.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB de Team Movistar

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1 COMENTARIO

  1. Nos alegramos porque el de Pinto vuelva a estar en lo alto del podio de la vuelta vasca, por cuarta vez, y que le haya servido para recapacitar sobre su retirada, pues mucho esperamos sus aficionados todavía de él.

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