París en el mapa de la bicicleta

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La cultura francesa relativa a la bicicleta es innegable. Cuentan con la mejor carrera del mundo sobre la que se han creado mitos universales, grandes espacios e incluso una potentísima industria que ha pasado por diversas fases pero que sigue siendo un motor. No hablo sólo de marcas actuales y pasadas de bicicletas, también de accesorios, viajes e incluso destinos turísticos que viven al calor de la fama y difusión que les ha dado el ciclismo. Arenberg, Tourmalet, Alpe d´ Huez son sitios, lugares frecuentados por masas, pero también franquicias y denominaciones que ponen nombres a modelos de bicicletas, calles y ropa.

Hace un tiempo nuestra amiga parisina Arianne nos describió la cultura francesa respecto a la bicicleta. De todo lo que nos dijo nos quedamos con la salud de este elemento cada vez más usual por las ciudades en su capital París, pues son varias las noticias que de allí nos llegan y despiertan nuestra atención.

De la bicicleta en las ciudades francesas y en especial en París nos contó que “se utiliza mucho, como método de transporte en Francia. En la mayoría de ciudades, los sistemas de bicicletas públicas funcionan bien, y para los desplazamientos urbanos es muy común moverse con ellas. En París, por ejemplo, los abonos anuales oscilan entre 30 y 40€ (precio bastante simbólico) y hay infinidad de puntos para coger y aparcar las bicis. Además, a la hora de circular, la red de carriles-bici abarca casi la totalidad de la ciudad, lo que hace muy fácil moverse por ella sin tener que preocuparse por el tráfico. Tener bicicleta propia en una ciudad, sin embargo, provoca más pereza. El miedo a robos, los problemas de almacenamiento, el mantenimiento, el no poder “deshacerte” de ella cuando estás cansado… son factores que echan un poco hacia atrás a la hora de comprarse una y que hacen que la balanza se incline hacia el lado de las bicis públicas”.

Esa bicicleta pública de la que nos habla Arianne ha llegado congregar unos 285.000 abonados al servicio Vélib, una cifra que habla a las claras del recorrido de la bicicleta en la capital francesa. De hecho, el consistorio parisino quiere pasar de los 700 kilómetros de carril bici a 1400 con vistas a 2020. Esta inversión, que implica doblar la infraestructura, quiere triplicar la incidencia de la bicicleta en el día a día: del 5% al 15% del total de desplazamientos, porcentajes que nos parecen pequeños para lo que podíamos presuponer.

De hecho en España, la ciudad de Sevilla atesora números superiores y otras no le van a la zaga. París, más bien sus políticos, dice querer parecerse a Amsterdam, la ciudad que todos citan en estos casos. No está mal, pero los holandeses montaron el tinglado de bicicletas por doquier hace cuarenta años y no por generación espontánea. París quiere, como Londres, que la bicicleta tome sus calles, quiere bajar la velocidad del tráfico rodado, meter más carriles, implantar “turismo de bicicleta”, pero ¿qué pasa con la mentalidad del ciudadano? ¿hay verdadera voluntad de cambio? ¿hay aceptación por parte de los otros protagonistas de la vía?. Construir y construir es bonito, pero a veces quizá haya que calar primero en el alma de las personas.

Imagen tomada de www.cristinamello.com.br

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1 COMENTARIO

  1. Buenas, yo he probado las bicis públicas de París y Londres y la verdad que son muy cómodas de utilizar. En lo referente a carriles bici, moverte por París así es una auténtica gozada. Hay infinidad de carriles bicis y tanto mi mujer como yo no pasamos ningún peligro. En cambio en Londres aunque yo si cogí la bici, mimujer no la cogió ya que la infraestructura es más limitada y se ve que los conductores de coches no respetan tanto al ciclista como París, ya que los coches no aflojan la velocidad al pasar al lado de los ciclistas cuando circulas donde no hay carril bici. Por lo menos esa fue mi impresión. Yo cogí la bici en Londres a primera hora de la mañana (sábado y domingo) para evitar coger mucho tráfico.

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