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La dulce y bella París-Niza

París-Niza abanicos JoanSeguidor

Opinión ciclista

La dulce y bella París-Niza

La dulce y bella París-Niza

Labrava

La criba de las dos primeras etapas de la París-Niza ha sido memorable

Gobik -site

El viento, si se pusiera dorsal, sería el líder de la París-Niza.

Dos etapas, muchos ilustres descolgados y decenas de abanicos en el camino.

El viento, lo llamamos el muro invisible, un desnivel de dos dígitos sobre una carretera plana, ha provocado estragos.

Pero no es la primera vez.

Que se lo pregunten a Alberto Contador, aquel tiempo que perdió en una de las ediciones que perdió al principio y no pudo recuperar al final.

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Leemos que el estropicio ha sido tremendo.

Con dos jornadas de la París-Niza celebradas hemos tenido, tenedlo por seguro, más diferencias de las que marcarán “cinco Turinis”.

 

Col de Turini, del motor a los pedales

Se va más allá de los siete minutos Simon Yates, quien empieza a estar gafado en esta carrera.

En el limbo de los diez minutos Marc Soler y Miguel Angel López.

El primer es el dorsal uno, el otro, tiene un ancestral pavor a estas jornadas.

Más allá quedan Spilak, Ion Izagirre, su hermano Gorka, podio el año pasado, ha abandonado, Aru e Iván Sosa.

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El viento en ciclismo provoca cosas que se llaman abanicos, que van y vienen, que serpentean.

Salir en una E-bike tiene su qué… 

Son como el Guadiana, un giro inesperado, entra el dios Eolo y salta todo por los aires.

Estar atento es clave, bien colocado también, pero también la dosis de suerte necesaria.

Si ello se alinea, y le sumas un estado de forma brutal tienes a Egan Bernal, el corredor que cumple los años a revés.

Parece tener 32 y no 23.

Suunto 9

Le queda la carrera a su merced, con un equipo que maneja a su antojo, Kwiato bien, volviendo de atrás, y Luke Rowe que entrenando por Gales sabe por donde entra el viento sólo olerlo.

Bernal es la rueda a seguir, el dorsal uno de facto.

Cruz SQR

París-Niza: ¿hacia el Nairo vs Bernal?

Pero sobre las casi seguras nieves del Turini quizá le toque medirse con Nairo, el maestro que explotó cuando Egan posiblemente fuera un mozalbete de dieciséis años.

Nairo está haciendo una carrera perfecta, demostrando una concentración que recuerda sus mejores días.

Todos lo sabemos, él el primero, tiene un test muy importante en una crono de 25 kilómetros que de pillarse cruzado le puede arruinar una vuelta world tour que uniría a País Vasco, Volta Tirreno y Romandía.

Casi nada.

SQR – GORE

Pero emerge una figura que creo interesante en el contexto que corre de París a Niza.

Un neerlandés, Wilco Kelderman, que tiene una contrarreloj para expresarse a sus anchas disputándola desde cabeza.

Sólo le cabe la duda de si Egan Bernal será capaz de llevar esa forma de rodar al test en solitario.

Si lo consigue, poco habrá qué hacer cuando inicie el vuelo en el Turini.

Gravel SEA OTTER

Queda Romain Bardet, desplazado de los titulares por esa pléyade de animales que no respeta ni el viento que entra por el costado.

Es la dulce y bella París-Niza, la dama blanca que se viste de seda para esconder un guante de hierro.

Tomad nota, pocas carreras veremos así en lo que queda de año.

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