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La París-Tours de Kragh Andersen ya no será la misma

Paris-Tours

Opinión ciclista

La París-Tours de Kragh Andersen ya no será la misma

La París-Tours de Kragh Andersen ya no será la misma

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Tiempo de lectura:1 Minuto

La nueva versión de la Paris-Tours es una carrera tan desconocida como preciosa

La París-Tours como la conocíamos ha muerto.

Ha muerto la carrera de los castillos, del primer otoño, de los giros húmeros y las llegadas eléctricas.

La París-Tours, una de las carreras más antiguas del calendario, es una prueba nueva, renovada, que nada tiene que ver con la historia de la que bebe.

Los viñedos, los caminos que los atraviesas, salpicados de cotas tienen el tiro de cámara.

Un tiro de cámara que incluso a los que proclamamos la tradición y su peso no podemos obviar.

La carrera ha sido preciosa, y eso que teníamos todas nuestras reservas.

Nombres de Roubaix en la París-Tours

La carrera, todo sea dicho, ha sido un tapiz de táctica y técnica.

La tarde que supimos de corredores como Benoît Cosnefroy, Valentin Madouas… entre Vanmarcke, Naesen,

Persecuciones de helicóptero, tres delante, dos en medio, otros atrás. 

Persecuciones que hablan de ciclismo corrido a pelo.

Niki Terpstra fue al galope de su despedida de Quick Step en una carrera que esta vez no fue azul.

Sin Gaviria, con Trentin en Mitchelton, al mejor equipo de la temporada le faltó remate.

Philippe Gilbert, eliminado por un pinchazo, el mentado Terpstra, por jugar sus bazas.

Casi desquiciado por Cosnefroy.

Y la carrera fluctuó, se movió de tal manera que acabó en manos de un danés que va como los ángeles Soren Kragh Andersen.

Su triunfo pone “cerecita” una campa sensacional: 24 años, maillot blanco en el Tour, hombre de confianza de Dumoulin, etapa en Suiza y ahora esto.

Por cierto, Terpstra y Andersen fueron los compañeros de Matteo Trentin el año pasado.

Cambrils oct.2018

Los nuevos caminos de la París-Tours

“Chemins de vigne” se llaman, son caminos de tierra, que no son ni como el adoquinado de Roubaix, ni como las carreteras blancas de la Strade, ni como las sendas del Tro Bro Leon.

Son caminos más descarnados, de cantos rodados que saltan como diablos, que se disimulan entre césped que puebla el centro de calzadas cuya estética, cuyos bosques mechados de ocre, parecen sacadas del ciclismo de Garin, Pétit Breton y compañía.

 

El ciclismo moderno camina en sentido opuesto, en algunas carreras, a la evolución.

La París-Tours se ha llenado de caminos, polvo y suciedad

¿Nos gusta?

Así probamos nuestro primer Bkool

Sobre el papel no, pero ser dogmático no está de moda, admitir que la carrera ha mejorado, sería esconder la realidad.

Dudamos que el camino entre París, más Chartes, y Tours vuelva a la ruta original, al menos en el corto plazo.

Al final, estas cosas rentan.

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