Connect with us

«Time Trial» by David Millar, la intimidad del ciclista redimido

Opinión ciclista

«Time Trial» by David Millar, la intimidad del ciclista redimido

«Time Trial» by David Millar, la intimidad del ciclista redimido

Berria 2020 -gif

A David Millar le quedaba un sueño por cumplir: volver al Tour y ganar una etapa

Gracias a la productora DocsBarcelona del Mes, en este mal anillado cuaderno hemos podido disfrutar del pre-estreno en exclusiva de LA película documental sobre el último año en activo de David Millar.

Recordaréis que este ciclista escocés, ganador de 10 etapas en Giro (1), Tour (4) y Vuelta (5), además de campeón del mundo contra el reloj en 2003, se vio envuelto en un caso de dopaje en 2004.

Endura Tour 2019

Él nunca lo negó: había ganado todas aquellas carreras haciendo trampa.

De este modo, su carrera fue interrumpida bruscamente para cumplir los dos años de sanción pertinentes.

El film nos explica la historia sobre su retorno al ciclismo de competición, si bien nos sitúa la acción en 2014, con un David Millar que a sus 37 años se siente ya mayor y piensa ya en la retirada definitiva.

SQR – Cerdanya Cycle

Sin embargo aún le quedaba un sueño por cumplir: volver al Tour de Francia y ganar una etapa.

Después del visionado, obligado para cualquier aficionado apasionado por este deporte, ésta es nuestra opinión sobre el documental.

De entrada, el título… ¿por qué Time Trial?

David Millar se tomó el final de su carrera como una prueba contra el cronómetro, una lucha contra “su” tiempo que, implacable, le marcaba que la hora estaba cerca.

Aquel último año de competición para él, fue una contrarreloj decisiva para ponerse en forma y culminar su vida como profesional, con una suspirada última toma de contacto con la Grande Boucle, una carrera adictiva que se convirtió en su obsesión.

DT-Swiss 2019

En la primera escena del documental, ya vemos a un David Millar reflexivo, con rabia contenida, pero hablándonos con melancolía sobre lo que pudo ser y no fue.

Su imagen, entre luces y sombras, como su propia vida de ciclista, retrata un corazón herido pero redimido, que necesita lavar su pasado convirtiéndose en un activista contra el dopaje.

En la siguiente secuencia, ya disfrutamos de unos maravillosos planos de Millar haciendo lo que mejor sabe hacer: montar en bicicleta contra el reloj y haciéndolo, además, muy rápido.

Suunto 5 –  Summer img1

Estas escenas serán la tónica durante la mayor parte de la película, en la que el director, Finlay Pretsell, sin escatimar medios, nos deleita con una filmación extraordinaria, utilizando técnicas antes nunca vistas, con cámaras objetivas instaladas en los vehículos de apoyo y subjetivas en las propias bicicletas.

Todo esto hace que veamos a los corredores desde todos los ángulos y perspectivas posibles: de lejos, de cerca, desde fuera, desde dentro, transmitiéndonos en todo momento los sentidos y las sensaciones de los propios ciclistas.

Como en el caso de Millar.

Cruz SQR

A través de sus ojos, vemos lo que él ve.

Una visión que supone un cambio radical y sobre todo diferente del ciclista profesional.

Vemos como la cámara sigue a David Millar, que vuela contra el cronómetro, camino de la gloria.

Las escenas se suceden una tras otra, a ritmo de vértigo, mientras observamos como el escocés corre como el viento.

SQR – GORE
SQR-Gore2

Sentimos su respiración.

Vivimos los latidos de su corazón.

Lanzándose sobre su bicicleta, ágil, veloz, moviendo las piernas con habilidad con una tremenda cadencia, disfrutamos viéndolo pedalear, sorteando obstáculos y curvas.

Cambrils Square Agosto

Igual que cuando siendo adolescente, con 15 años, le compran su primera bici y empieza a correr arriba y abajo de su calle.

Allí, en una curva cerca de su casa, empezó a entrenar para someterla, pero nunca por debajo de los 50 km/h.

Al final lo consiguió, después de más de dos semanas de esquivarla.

Ya nunca más volvería a frenar en aquel reviro.

El biopic continúa después centrado en sus últimas carreras para preparar su asalto al Tour. Es aquí donde de nuevo la fotografía del documental nos ofrece momentos que nos atrapan.

Vemos bellas etapas de montaña de la Tirreno-Adriático, entrando en juego otra fantástica novedad de la que podemos disfrutar en la película: la vida de un pelotón ciclista dentro de la carrera.

¿Por qué Suunto?

Tan acostumbrados como hemos estado siempre a vivir las carreras desde fuera, en este celuloide experimentamos todos los estados de los corredores: la euforia, el tedio, el esfuerzo, la épica y la heroica.

Y el cansancio.

Y preguntarse el porqué.

“¿Por qué estoy aquí?” –se pregunta el propio Millar.

“Ni siquiera me gustan las montañas” –afirma.

“El ciclismo es absurdo: entrenas cada vez más y más, para sufrir todavía aún más” –sentencia.

«Hay corredores que son unos gilipollas. No se merecen estar aquí» –escupe y reniega.

Sus pensamientos desafían la lógica y crean, viendo la cinta, un espectáculo fascinante, pero doloroso.

En este sentido, el espectador se ve inmerso en la intimidad del corredor, no sólo la de David Millar, sino la de todo el pelotón.

Doscientos corredores. Todos hablan entre sí. Parecen ser todos amigos.

Todos comparten experiencias, sensaciones. No parecen rivales.

Hasta que el kilómetro 0 pone a todo el mundo en su sitio.

O la carretera.

O los puertos de montaña.

Esos que Millar no quiere ver ni en pintura.

RH Hoteles

Oímos conversar a los ciclistas, sus quejas, sus ánimos, sus ilusiones y proyectos.

También a los directores de equipo.

Todo desde dentro.

El director sabe captar en todo momento la sensación de estar ahí dentro del pelotón: un microcosmos en el que los ciclistas se cubren y se mueven, se protegen y se esconden.

Y el que visiona estas escenas pedalea con ellos, con sus problemas, con sus controles, con sus entrenos, todo explicado de una manera muy humana.

Aunque el centro de todo sigue siendo David Millar, al que se le ve delgado y fuerte. Se le ve bien.

Pero hay algo en su cabeza que dice que no.

Y llega la prueba definitiva: la exigente, dura y larga Milán-San Remo.

De aquí saldrá su visto bueno para participar en el Tour.

Físicamente está bien. Puede hacerlo.

Tiene un sueño y quiere cumplirlo.

En ese momento la película nos sumerge en el sufrimiento, el sudor y el dolor de los corredores que van a cola de pelotón, como ascienden y bajan los famosos Capos.

Y las propias dificultades de Millar, que ha de poner pie a tierra para ponerse unos guantes que le aíslen mejor del terrible frío que sufre en sus manos y una chaqueta térmica que nunca acaba de abrocharse bien.

Una escena que crea desasosiego.

No vamos a explicar aquí, por supuesto, si consiguió o no esa ansiada plaza para el Tour, pero sí que la película acaba de nuevo como al principio, con la imagen de David Millar.

Esta vez responde a su entrevistador que se ha acabado, que ya no quiere volver a hablar nunca más de drogas.

En la escena final, vemos a Millar bailando en una discoteca, bajo los psicodélicos focos y la estridente música.

Se le ve feliz. Extasiado.

Se le ve liberado.

¿De qué?

LDB_Berria 1024×140

Endura LDB Summer 2019
Clic para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Facebook

Lo más popular

Categorías

Más en Opinión ciclista

Inicio