Pequeñas pero buenas noticias

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El mundo del ciclismo se ha instalado en un pesimismo casi crónico que en ocasiones conviene poner cuarentena. Sabemos que son pequeñas cosas, pero que lo suficientemente buenas como para agarrarse a ellas y tirar adelante.

Por ejemplo, nos hemos lamentado mucho estos años de la cantidad de carreras que el ciclismo español ha perdido. Sin ir más lejos estas fechas que ahora ocupa la Volta a Catalunya siempre habían sido las de la Setmana Catalana que con frecuencia ofrecía las primeras grandes etapas de montaña de la temporada. La Volta se celebraba en mayo, o en junio o hace más año en septiembre, estrenando muchas veces el maillot arco iris.

Hace diez años la Setmana llegaba tras un inicio de campaña en el que habíamos disfrutado de Mallorca, Andalucía, Luis Puig y las vueltas a Valencia y Murcia. Posteriormente venían Aragón y Castilla y León, confundiéndose con País Vasco, cuando Euskadi tenía también la Bicicleta Vasca, en homenaje a ese paraíso del ciclismo que es Eibar.

Muchas de las carreras que acabamos de citar se han perdido, pero quizá no para siempre. El paso de los años, las épocas punta y los periodos valle no son raros en otros sectores, y el ciclismo no es excepción. ¿Por qué no recuperar carreras perdidas? Es algo que a quienes nos atrae la historia del ciclismo siempre nos ha parecido plausible pues hay muchos ejemplos de carreras remozadas tras un periodo de no celebración. Para muestra la propia Vuelta al País Vasco.

No debemos irnos por eso tan lejos y mirar la prensa de ayer mismo. El Diari de Tarragona nos sirve un par de noticias que justifican el titular de este post. La primera hace referencia a la Volta a la Provincia de Tarragona, una carrera cuya antigüedad se va hasta 1908 y que lleva sin celebrarse desde 2010. Ahora el grupo Promoevents, con la aquiescencia del Reus Ploms –el organizador de siempre-, recupera una carrera con un palmarés de excepción. Lo hace en formato master-senior en tres etapas para el próximo mes de junio. Se dice desde los nuevos mentores de la prueba que éste es un paso intermedio para que la carrera vuelta a ser lo que fue. Les deseamos toda la suerte del mundo.

La otra noticia hace referencia al velódromo de Camp Clar, un barrio tarraconense, que este fin de semana acogerá una carrera de la Lliga de Pista tras pasarse seis años sin acoger una carrera. Para tal ocasión se ha remozado la instalación a través del Patronat d´ Esports de Tarragona. Al parecer el velódromo será sede de las pruebas de petanca y bochas de los próximos Juegos del Mediterráneo. Aunque suene rocambolesco, celebramos que al menos la histórica instalación vuelva a estar operativa y deseamos la misma suerte a la de Mataró. Son dos noticias, pequeñas, domésticas, pero que sin embargo demuestran que no todo está perdido.

 

Foto tomada del Diari de Tarragona

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