Permitidme que os hable de la presentación de mi libro

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El de ayer no fue un día más en mi atribulada vida. El de ayer fue un día realmente emotivo. Tuve ocasión de hacer la puesta de largo de mi primer libro en solitario en un escenario del simbolismo y el sentimiento del Camp Nou. Aunque “Mariano Cañardo, el primer campeón” fue sacado a la venta hace algún tiempo, la aspiración de darle algo más a esta obra, que como todas las de su estilo nace con unas modestísimas miras, hizo que esperáramos a que los astros se alienaran a nuestro favor para poder presentarlo bien.

Y podemos decir que lo hemos logrado. En el marco del Fútbol Club Barcelona, con la implicación de muchos actores y la buena disposición de incondicionales amigos, nuestra primera criatura y su gran protagonista, Mariano Cañardo, tuvieron su merecido reconocimiento.

No sé exactamente cuántos fuimos en el auditorio blaugrana, estimo que entre trescientas y cuatrocientas personas, y no sólo del mundo del ciclismo, nos acompañaron en este emotivo momento. Un servidor tuvo que lidiar con un parlamento ante tan numeroso auditorio y sinceramente me gustó mucho la experiencia. Al final es como recoger lo sembrado tantos años.

Me disculparéis que el post de hoy se centré en el libro que saqué junto a un crack llamado Bernat López, pero la ocasión se merece. Sólo dar las gracias a quienes nos acompañaron en cuerpo presente y desde las redes, que hubieron unos cuantos y esperar que podáis disfrutar el libro tanto como yo escribiéndolo. Sacando adelante proyectos como estos podemos garantizar que en el futuro habrá otros.

Y ahora quiero compartir, para quienes no estuvisteis el texto que pude leer ante los asistentes. El objetivo del mismo era desentrañar qué  pretende contar “El primer campeón, que no aleccionar, sobre un personaje enorme en un contexto tan complicado que la sola opción de montar en bicicleta suponía una hazaña. Sin más preámbulo os dejo con el texto en cuestión.

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Algunos os preguntaréis quién fue Mariano Cañardo. 

Fue un ciclista que ejerció su noble oficio durante casi veinte años. Ganó mucho e importante. Sus victorias se cuentan por siete Voltas a Catalunya, la carrera más importare del momento, vueltas al País Vasco, a Cantabria, a Levante, a Marruecos. Sumadle Campeonatos de España, de todas las modalidades, carreras de pista, el Circuito del Norte, carreras largas, cortas, duras, muy duras, salvajemente duras,… 

Fue además top ten varias veces en el Mundial de fondo e incluso ganó una etapa en el Tour y alguna en las primeras Vueltas a España de la historia, una carrera que nació en su primavera como ciclista. 

Pero la dimensión de Mariano Cañardo va más allá, y si me permitís, me gustaría irme al principio de este retrato. Me gustaría irme a principios del siglo XX. Cañardo nació en 1906. El mundo estaba en permanente cambio. Tecnología, religión, nacionalismos…. tanta confusión degeneró en la  primera guerra mundial.

En España había un pesimismo crónico reposando por doquier. La pérdida de las colonias en el Caribe y las revueltas sociales de esas clases que eran mandadas a combates sin retorno por mantener el esplendor colonial marcaban el pulso. 

Mariano Cañardo nació en Olite, en la Navarra media, a orillas del Cidados, ese río que nos da seña de la actividad principal del lugar: la huerta. Perdió pronto a su padre y se fue a Jaca, un lugar donde aprendió lo básico por aquel entonces y grabó en su mente una palabra: hambre. Esta palabra, como veremos, le acompañará mucho. 

Mientras Europa se desangraba en la gran guerra con muchas pistolas venidas, curiosamente, de Eibar. Finalizada la contienda, se humilla a la nación alemana y se pone la simiente para la siguiente guerra. Por medio Cañardo se va a Barcelona donde se le abre literalmente el mundo. 

Sin embargo Barcelona en esa época no era una ciudad fácil. Tensiones, asesinatos y al final la dictadura, blanca, pero dictadura de Primo de Rivera. Cañardo ensayó a ser carpintero en las naves de Sant Andreu, pero la bicicleta le tentó. Salió un día e iba bien, salió otro e iba mejor. Supo de grandes pioneros como Jaume Janer, el primer catalán en acabar el Tour, y Mucio Miguel. Ambos fueron sus faros en esos años de aprendizaje. 

Unos años que fueron pocos, porque en su primera Volta hizo tercero y saltó la banca. La mejor carrera del momento en manos de un ciclista de tercera categoría. A Mariano Cañardo el gusanillo de la bicicleta le picó fuerte y ya no paró. 

No se quedó en las rencillas domesticas ni con métodos de la prehistoria, se empapó de lo que había más allá de los Pirineos, el francés Victor Fontan le habló de lo que ellos llaman “le métier”, que no es otra cosa que el oficio. Además Cañardo devoró el libro de un tal Henri Desgrange, creador nada menos que del Tour de Francia. En ese libro descubrió el ciclismo de verdad.  

Y es entonces cuando Mariano Cañardo pasa a ser un pionero. Pionero por ser el primero en meter cuestiones científicas en su entrenamiento, pionero por establecer tácticas en carrera, pionero por ser el primer profesional de la bicicleta remunerado a tiempo completo

Pero no sólo eso, Mariano Cañardo es un pionero del deporte en general porque podemos decir que fue uno de los primeros deportistas de masas. Era seguido, y no exageramos, hasta la exasperación. Sus victorias, sus derrotas, sus triunfos menos nítidos,… todo tenía que ser cuestionado y analizado.

Cada palabra suya levantaba multitudes. Si se anunciaba su concurso en una carrera en Montjuïc, cien mil personas se arremolinaban en la montaña emblema. 

Incluso a veces, cuando era llamado al campo del Barça a  hacer el  saque de honor, si la victoria no había sido clara, era objeto de pitidos y reproches por parte del respetable. Mariano Cañardo fue en esa época un símbolo, al nivel de los Pepe Samitier y Ricardo Zamora, con quienes alternó no pocas veces. 

Cañardo corrió en un ciclismo que estaba inventándose, de hecho él lo inventó en parte, como la pléyade de personajes que correteaban entre grandes eventos en esas fechas: Narciso Masferrer, Joaquim Rubio –el gran preparador de Miquel Poblet-, Joan Baptista Soler y  Santiago Jaumandreu,

Todos estos fueron hombres contemporáneos a Cañardo que bien podrían haber inventado la Florencia renacentista, pues no había cosa que no supieran hacer. De esa generación salieron cosas que aún hoy perduran, como el propio diario El Mundo Deportivo. 

El loco momento que le vio correr provocó chocantes escenas, como tomar la salida del Giro en plena plaza del Duomo milanés vistiendo los colores de la recién instaurada República Española, Sí aquellos colores pulularon por la Italia de Mussolini en las espaldas de Cañardo, entre otros. 

En la carretera, Mariano se midió en clave local e internacional. Quienes le sufrieron en España dieron siempre cuenta de la rabia de su pedaleada, como si no fuera una persona sola quien apretaba con violencia aquellos hierros que tenía por bicicleta. Y es que en esos momentos de extrema necesidad, el hambre pedaleaba también con Mariano porque el ciclismo fue refugio de muchos que pasaron hambre hasta las trancas.

Igual que Luis Ocaña, igual que Federico Martín Bahamontes, igual que Julián Berrendero. Dijo un director una vez “aquel ciclismo se corría con el hígado en las manos”. Cuánta razón tenía. 

Aquel ciclismo se corría a cara de perro entre varios nombres: los hermanos Montero, Ezquerra, Trueba y su más feroz rival Julián Berrendero. No era raro acabar resolviendo las carreras con las manos tras las mismas, reyertas que no impedían que todos fueran a una cuando competían juntos en el Tour. A nivel internacional se las vio con el joven Gino Bartali, con Nicolas Frantz, André Leducq, Antoine Magne, a quien le ganó una memorable Vuelta al País Vasco. 

Pero volviendo las circunstancias que le rodearon, éstas no le ayudaron casi nunca. El crack del 29 y la terrible crisis que le siguió le dejaron con un calendario diezmado. Tuvo su plenitud ciclista en tiempos previos y durante la Guerra Civil, cuando se instaló de fijo en Amelie y veía pasar miles de refugiados españoles huyendo de su país. Luego cuando pudo sacar partido de lo aprendido, llegó la segunda Guerra Mundial y ni siquiera pudo salir de España a competir.  

El otro día un lector del libro me dijo “estas personas fueron auténticos héroes”. Creo que la dimensión de héroe la tenemos tan manoseada que no hace justicia a lo que vivieron aquellos ciclistas. Salían por la noche, noche cerrada, a las dos o tres de la mañana. A veces cruzando las costas del Garraf intuían la carretera por la luz de una tormenta que luego les descargaba un mar sobre sus cabezas. Fueron ciclistas endurecidos hasta un punto que no podemos imaginarlo. 

Permitidme una última anécdota: Nos situamos en la Volta a Catalunya de 1941. Estamos en Vic. Mariano Cañardo es una leyenda que apura sus últimos días de competición. Descartado para la general, se estrella a la entrada de la ciudad. Se abre literalmente la cabeza. Le meten en una especie de ambulatorio y medio vendado, con hilillos de sangre rezumando por el rostro, retoma la marcha. “Quiero ayudar a Sancho” decía compulsivamente. Antonio Andrés Sancho era su compañero en el equipo del Barça y además líder de la carrera. 

En esos tiempos un duelo Barça-Espanyol lo era todo, más cuando no había extranjeros que tomaran parte pues en sus países se estaba produciendo una guerra mundial. Además esos días equipo blanquiazul era muy potente, más incluso que el blaugrana, con Berrendero, Ezquerra y Trueba al frente. 

Pero Cañardo se vació por Sancho como si la victoria fuera para sí. Lo había ganado todo, un terrible mareo le sacudía su sanguinolenta cabeza, pero no reparó en ayudar a su compañero y llevar al Barça al podio de su querida Volta.  

No obstante tuvo un último requiebro del destino, la fecha de su muerte, el mismo día que ETA atentó en Hipercor, una noticia terrible que silenció en los medios la pérdida del primer campeón. 

Éste fue Mariano Cañardo y ésta la época que le tocó vivir. Cuando os venga un mal día, un mal momento, pensad que él lo tuvo mucho peor. 

Foto tomada del Facebook de Carles Font, tan runner como el que firma esto

5 COMENTARIOS

  1. Bonito resumen de tu libro el que tienes en tu exposición. Como lectora aficionada al ciclismo me ha gustado conocer al CICLISTA Mariano Cañardo.
    De nuevo, mi más sincera enhorabuena.

  2. ¿nos puedes hablar de el primer corredor español que participo en el tour de Francia ? ( Jose Mª Javierre Rapun, nacido en Jaca ) y que corrio los tours de 1909 (17º, clasificado) y 1910,( 24º clasificado ) Vicente Blanco

    (el cojo de Bilbao) corrio en 1910, con todo el respeto que me merece, no termino la primera etapa, pero bueno eso es harina de otro costal,,cuando se escribe hay que documentarse,

    • Ruego disculpes, no acabo de entender qué quieres decir.
      Conozco estos ciclistas, he leído sobre ellos y me gustará escribir un día, en todo caso cuando hablamos de Cañardo, nunca hemos dicho que sea el primer español en correr el Tour. Si esa es tu percepción no es la correcta

  3. por supuesto que no me refiero a Mariano Cañardo,,como bien has podido entender me refiero a Jose Mª Javierre como primer corredor español que participo en el tour de francia, en 1909, y tambien corrio en 1910, mientras que tu citas a Vicente Blanco, en las paginas 41 y 80 como primer español participante en el mismo, por eso te digo que hay que documentarse,,ademas casi estoy seguro que lo sabes, o, deberias saberlo, despues de once años que hace que se viene publicando en todos los medios afines al ciclismo, y mas siendo especialista en todas las modalidades de ciclismo (como pones en tu libro) habiendo escrito en meta 2mil,,ciclismo en ruta,,ciclismo a fondo,, radio marca,,guiones televisivos,,enciclopedia del s´port catala y otros medios, ademas de ser jefe de prensa de la federacion catalana de ciclismo, simplemente creo que desconocer este dato crea muchas dudas al respecto, salvo que lo omitas por no se que intereses intereses, o no ser el mismo que hace unos cuatro años en meta 2mil, decia lo mismo,, desconociendo lo que todo el mundo ya sabe,,, que el primer español en correr el tour fué JOSE Mª JAVIERRE RAPUN
    nacido en JACA

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