Peter Sagan tiene un problema, y muy gordo

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Ha estado bonita esta Milán-San Remo. El tradicionalmente anónimo tramo lombardo, el anterior al Turchino, fue salpimentado por fotos y pequeños vídeos que mostraban la magnitud de la nevada que ha hecho de la carrera más larga de la campaña un ensayo de scratch. Ciolek, en un equipo sudafricano, ha sido el triunfador de ese caos surgido de las nieves lombardas. Sin embargo, por favor, no estigmaticen, ha sido una victoria con mayúsculas, lograda en igualdad de condiciones para todos. No especulen de que si con el trazado completo Ciolek habría estado delante o no. No es justo para los que hoy han emprendido una aventura dantesca por las costas de Liguria.

El frío y la lluvia que quedó del extremo tiempo de la primera parte dieron la clave del tramo decisivo de la carrera. Ateridos por el frío, húmedos hasta los huesos, el goteo de abandonos marcó un desenlace que sin duda fue el más emocionante de los últimos años.

Al final, ahí, en el umbral del descenso del Poggio tuvimos la imagen que queríamos: Fabian Cancellara y Peter Sagan en un tête à tëte, juntos, solapados. Esta vez el suizo demostró tener bien aprendida la lección. Desde que el desagradecido de Simon Gerrans no le dirigiera la palabra tras el final del año pasado –ya le vale al australiano-, supo que de hacer el primo para otros nada, y si en ese grupeto entraba Sagan, con más motivo.

Y es que Peter Sagan se ha creado un grupo de forofos detractores en el pelotón que al final le pueden hacer mucho daño. Ellos no ganarán, pero impedirán que él gane. Su forma de triunfar impone, pero el modo de celebrarlo cabrea. Seamos francos, como espectadores, el show que Sagan imprime a sus victorias es digno y gusta verlo. Su despliegue de buen humor sazona las carreras y le da un plus de simpatía.

Pero claro, esos vítores no apetecen verlos cuando merodeas su rueda de atrás. Fabian Cancellara, quien  emprende los micros como quien aborda un tramo de pavé con todo metido, lo dijo: “Si Sagan viene a mi rueda, no pienso ayudarle. No le soporto”. Dicho y hecho, hoy al suizo no se le vio con la soltura de otros días. Se escondió y dejó al esloveno el peso de la escapada.

Tal fue el pressing de tener a cinco a rueda, que lo que en otras ocasiones no se le ocurrió hacer , en las avenidas de San Remo lo tentó: el ataque en solitario. La Classicissima impone –no es una etapa de Tirreno- y Sagan mostró la debilidad que otras veces nunca se le ocurriría destapar. Ciolek lo olió y puso el maillot de un equipo sudafricano en la cumbre de un monumento centenario. Son los signos de los tiempos, de nuestros tiempos. Alabado sea el Papa Francisco.

Foto tomada del twitter de @Bici_ciclismo

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3 COMENTARIOS

  1. Ningun rival le habia hecho cambiar la forma de correr a Cancellara. Eso dice mucho de lo buenos que son los dos.

    PD: se te ha escapado que Sagan es esloveno cuando es eslovaco.

    • Sobre lo primero es cierto, Fabian es fiel a un estilo y muere con él. Yo quizá critique que debería cambiarlo para sumar más opciones de triunfo, pero obviamente es libre. Sobre lo de Sagan, mea culpa, pero queda constancia de tu comentario y cambiarlo tres días después es feo

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