Philippe Gilbert, como síntoma de ese desastre llamado BMC

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La llegada a Tarragona nos volvió a mostrar que los mejores momentos de una carrera no tienen por que pasar por una infame sucesión de subidas en alto. También hay etapas, sobre el papel llanas, y más en esta Vuelta donde no hay un velocista que cope el control, que pueden darnos un excelente espectáculo. Y esta Vuelta lo está demostrando. Hay carrera, hay color y hay espectáculo, cuando ciclistas de talla mundial se ponen al lío.

Y es que el compromiso que algunos muestran en la ronda española llama la atención pues su bagaje es asimétrico respecto al resto de temporada. Sin ir más lejos Philippe Gilbert, un competidor que es al ciclismo lo que es ese delantero que huele dos bolas y enchufa otros tantos goles al fútbol.

Gilbert dicen estaba siendo presa de la maldición del arco iris, esa que evita que ganes cuando portas el maillot de campeón del mundo. Curioso. En su caso la maldición debió ser con retroactividad, pues la campaña pasada no anduvo un carajo, y aún no había probado las mieles del mundial.

La percepción desde fuera, en la lejanía, es que Gilbert se ha contagiado del “savoir faire” de un equipo que a pesar de lo rutilante de su nómina navega sin horizonte ni señal. El Gilbert de la Française des Jeux era arrojado e inconsciente. El Gilbert del Lotto era arrojado, consciente y certero. El Gilbert de BMC se ve apolillado y estacando.

Incluso en la entrevista que dedicó a su triunfo en la Vuelta –que se haga mirar Boasson Hagen cómo es posible perder tal ventaja en tan poco trecho- admitió que la ansiedad le podía y que dentro de este equipo le ha tocado hacer un poco de todo, desde aguar compañeros a proteger líderes, algo que con su caché le honra pero evidencia una falta de criterio importante pues en los momentos clave, cuando se ha necesitado que el valón estuviera delante, no ha sido así.

Volvemos por eso a lo que muchas veces decimos, tener un equipo sobresaliente no te hace garante de los mejores resultados. En el pelotón ruedan estructuras como Garmin u Orica con un palmarés tremendo y plantillas meritorias pero muy mejorables. Hay otras que tienen excelsos bloques pero con resultados menos lustrosos y luego está este BMC que por dinero no es, pero por bagaje sí. Hace dos años ganaron el Tour con Cadel Evans e hicieron una apuesta tremenda en lo económico trayéndose a dos campeones del mundo como Hushovd y el mentado Gilbert. A estos los juntaron con un grupo ya conformado en un perfil alto.

En este periodo han ganado etapas sueltas en la Vuelta y Giro, la general del Criterium Internacional, Tour de California, Valonia y Artic Race más una pléyade de éxitos parciales en carreras como Polonia, Pequín, Austria, Trentino y Qatar, entre otras. Bagaje interesante numéricamente, pero cuestionable en calidad.  Esto es BMC.

Foto tomada de www.lavuelta.com

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1 COMENTARIO

  1. Será que BMC es un problema o una solución para este ciclismo?
    Cuando un equipo hace que sus corredores mejoren de nivel, se habla de dopaje. En el BMC, tenemos el oposto. Gilbert ha hecho un 2011 que no es normal, ganando de Febrero a Septiembre, siempre a tope y haciendo el triplete de Ardenas como Rebellin. Mejor dicho, ganó las cuatro clasicas de Ardenas. Con el cambio para BMC, se vé un Gilbert mas humano. Y no se puede olvidar que hay acusaciones de dentro de Lotto, aunque anonimas: http://www.biciciclismo.com/cas/site/noticias-ficha.asp?id=60231

    Yo creo que Andy Rihs no quiere repetir lo de Phonak y ahora tiene un sistema de controlos internos muy duros. Bueno, eso es lo que pienso y asi explico que ninguno BMC ande más que la cuenta. Ni Santambrogio.

    Saludo y disculpad mi castellano!

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