¿Qué pierde el ciclismo sin Hesjedal?

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Desprovisto de brillo, sin carisma. Chepudo, poco elegante. Carente de atracción. Ganador sin victorias. El primer hombre que pisó el podio de una grande este 2012 fue un activista del ciclismo sin ayudas, del esfuerzo a pelo. Ryder Hesjedal, canadiense, procedente del mountain bike, abrió el melón en el Giro. Ahora no es una persona, es una bandera, un emblema. Sus compañeros lo emplean: “Ryder demostró que se puede ganar limpio”. A mí, si me preguntan que no me busquen. Poner la mano en el fuego acostumbra a quemar.

Así hablamos de Ryder Hesjedal en el resumen del año 2012, la campaña que le dio su mejor triunfo, toda una general del Giro de Italia, para lamento de Purito Rodríguez que cruzó de rosa la meta que cobijaba el duomo de Milán, un rosa que al final de esa jornada debería cerdee a Ryder Hesjedal, tras una edición marcada por la igualdad entre los dos.

“He visto lo mejor y lo peor de este deporte y creo que ahora está en el mejor lugar que ha estado nunca. Miro a los jóvenes ciclistas de nuestro equipo y de todo el pelotón, y sé que el futuro de este deporte ha llegado”
 
Sí, Hesjedal habla de jóvenes, de futuro, de esperanza, pero oculta su pasado pobre y negro con la misma retórica que le mantiene en nómina del Garmin, ese equipo que amamanta un buen grupo de exdopados y los mezcla con grandes talentos. Con tal caldo de cultivo qué hemos de pensar. ¿Crecen sanos los chavales en medio de una nómina de demagogos como Jonathan Vaughters, David Millar, Christian Vandevelve o Tom Danielson? Es que hablamos de la guardia pretoriana del equipo, tanto en lo deportivo como en lo moral.

Y así hablamos de Hesjedal, casi once meses después del primer párrafo. Vendió, proclamó, gritó que su Giro demostraba que se podía ganar limpio y a los pocos meses admitió que se había copado en su época de biker, descubierto y empujado por el libro de Michael Rasmussen, un impresentable sobre ruedas que al menos señaló algunos en su caída.

Ahora Hesjedal pasa revista a su carrera deportiva, una trayectoria marcada por pocas, poquísimas victorias, entre otras dos etapas en la Vuelta, una de ellas emocionante en La Camperona, más esa general del Giro, la prueba donde siempre dio lo mejor, cediendo el último ante Nairo el día que se vistió de rosa o incansablemente ofensivo en las etapas en las que Contador iba a menos.

Hesjedal ha formado parte de una generación que las ha visto de todos los colores. Ha padecido la inhospitalidad de un deporte atosigado por las sospechas y traumáticas redadas. Quiso vender que había cambiado, que se podía hacer sin trampas, y resulta que le cazaron en las mismas mentiras que la gran mayoría de sus compañeros de equipo y generacion, Vanvedevelde, Danielson, Millar y hasta el director Vaughters.

El problema de esta camarilla no estuvo en las trampas que hicieron, porque en el fondo fueron los ratones en manos del sistema, el problema estuvo en su total carencia de humildad por juzgar a otros que hicieron lo mismo que ellos hicieron, montando un chiringuito que con los años se dedicó a apartar corredores del sistema con la misma hipocresía que ellos manejaron en su trama.

Pero no penséis que en ese chiringuito todo ha sido malo, el Garmin, que no el Cannondale de esta temporada, ha sido uno de los equipos mejor gestionados desde la carretera, con grandes triunfos (Van Summeren en Roubaix y Dan Martin en Volta y Lieja) que hablan de las virtudes de un grupo bien guiado, con un objetivo y la concesión del mismo basado en el equipo. En muchos de esos días Hesjedal fue clave y no tuvo problemas en arremangarse por los compañeros, incluso con un Giro colgado de sus galones.

En esa revista del canadiense, tras más de veinte años compitiendo por medio año, si le sumamos su periodo de BTT, que hace en Cyclingnews el ya exprofesional afirma que quiere seguir vinculado al ciclismo, no como director, sí compitiendo, que es lo mejor que sabe hacer. Ojo que le veo de master. Eso sí, el capítulo de dopaje en 2003 se resuelve en un párrafo, de aquella bici que daba vueltas cuando se cayó en un descenso “no words”. Son cosas del directo.

Imagen tomada de www.ciclo21.com

INFO

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